sábado, 30 de octubre de 2010

EL PASADO [Textos Escogidos]



Con frecuencia recurro a mi pasado;
me refugio en él como si fuera un suave impermeable
que pretendiese protegerme del presente.
El pasado, mi pasado, es la capacidad que tiene mi memoria
para hacerme sobrevivir en este presente
que me asedia y me angustia.
El pasado, como siempre,
me lleva de la mano
y me hace sentir completamente vivo.

El pasado, son las tardes de verano en el trastero, en casa de mis abuelos.
El pasado, tiene el sabor de las noches estrelladas
y del olor a azahar
que se desprendía de los huertos.
Tiene el aroma inconfundible de los días azules
que ardían bajo el cielo de septiembre,
mientras el sol abrasaba los membrilleros.

El pasado me atrapa y me invita.
El pasado, me devuelve a mi vieja y querida
Estación de trenes y a su inmensa legión de máquinas
abandonadas en las vías muertas.
El pasado, desde el pasado, me susurra canciones olvidadas al oído.
Y me deja recuerdos que almaceno, de uno en uno, en el ígneo desván de mi cerebro.

Me acerca al color de caramelo
y al olor a barniz de mi primera guitarra.
Me sumerge en la melancolía de mi primera canción.
En la pasión de mis primeros dibujos.
El pasado envía excitantes, desdibujados y pornográficos fotogramas a mi mente.
Y me ahoga en la lágrima cálida y amarga de mi primer poema.
También me aplasta, inflexible, bajo el peso del estúpido y cruel recuerdo de mi primer amor.

El pasado… Esa intensa y aromática sensación.
El pasado, ese mismo que, a veces, me zarandea de aquí para allá, sin permiso.
Aunque no importa. No me enfado. Ni me apeno.
Ya no. Ya es tarde. Ahora incluso lo agradezco.
Me gusta recordar. Es importante recordar.

Sin embargo,
en ocasiones, aun cuando no quisiera regresar
hasta aquí, aun cuando quisiera seguir siendo un niño más en el País de Nunca Jamás,
una extraña sensación me aleja.
Y, aunque me aferre con todas mis fuerzas al niño que fui y no quisiera regresar,
de repente, una mano invisible me arranca y me convierte en adulto.
                                               
                              


José Hernández Meseguer

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