sábado, 30 de octubre de 2010

RECUERDOS... [Textos Escogidos]



El silencio, el inmenso y doloroso silencio de la tarde,
se hizo hueco a empujones en mi pobre
y desolada alma que andaba perdida y huérfana.
Naufragaba a la deriva sin poder
ni querer evitarlo, en un embravecido mar
de espinosos e hirientes recuerdos: entre mis brumas.

Entre brumas que jamás he llegado a superar por completo.
Recuerdos que, todavía hoy, de cuando en cuando,
me asaltan y tratan de colarse con absoluto descaro
e irreverencia en mi vida.
Recuerdos que, aún hoy, retallan sin previo aviso.

Recuerdos de ayer.
Recuerdos de siempre.
Recuerdos para siempre.
Recuerdos indelebles.
Recuerdos que morirán conmigo.

Recuerdos que, alguna vez,
me han arrastrado sin piedad al foso más oscuro y cavernoso de la mente.
Recuerdos que, entonces,
más que nunca, me condujeron al siniestro y profundo abismo
de la soledad y la hipocondría…

En silencio vi caer la tarde y su inmensidad.
El llanto de la lluvia en el cristal ofreció un poco de calma
a mi dolor aunque no a mi eterna tristeza;
sus lágrimas descuartizaron la poca voluntad
que me quedaba para aferrarme al presente.
Y todo, en un nostálgico y mágico ritual,
me transportó automáticamente
a lugares y días cenicientos de mi infancia y adolescencia;
a casa de Ángel, al huerto, a la Redonda
y a tantos y tantos lugares que ya ni recuerdo.
Aunque, lo que sí supe con rotunda certeza,
era lo lejos que me encontraba de todo aquello.
   
                                       
                                               


José Hernández Meseguer


No hay comentarios:

Publicar un comentario