viernes, 29 de octubre de 2010

VERSOS A LA MENTE [Textos Escogidos]



Me gustaba escapar de la ciudad.
Necesitaba huir de la megalópolis con la urgencia
de un perseguido.
La ciudad me atrapaba sin piedad
en un abrazo mortal.
Me atrapaba y me envolvía
entre sus gentes y sus ensordecedores ruidos.
Se me hacía insostenible andar
por las avenidas sin sentir náuseas.

Cuando llegaba al pueblecito donde habitualmente vivía,
volvía de nuevo a respirar;
el oxígeno penetraba en mis pulmones sin hacerme daño.
En cierto modo, me sentía libre.
Y recorría las destartaladas
y empinadas callejas de piedra
sin sentir miedo.
Sus olvidados callejones me devolvían la calma.
Y caminaba sin prisas.
Y me dejaba envolver por la noche y sus aromas.
Y, de nuevo, regresaban los versos a mi mente y a mi pluma.
Y el fantasma del recuerdo
a ocupar mis sentidos.
Y la soledad a mi alma…
Pero, al menos,
la angustia había desaparecido…



José Hernández Meseguer



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