lunes, 25 de agosto de 2014

3ª TEORÍA PARA UN DESAMOR | MIENTRAS TÚ DORMÍAS



Mientras tú dormías, yo soñaba.
Delineaba, imaginaba tu cuerpo. Las gaviotas
delirantes de mi mente volaban hasta tus playas.
Mientras tú dormías, yo callaba.
Mientras tú dormías, yo te amaba.

Mientras tú dormías, yo navegaba tus mares de estío
y naufragaba, en silencio, sin saberlo, en los míos...
Mientras tú dormías, no dormías; murmurabas, te alejabas.
Lamías desconocidas montañas de grieta, traición y lava.
Besabas labios de acero,
hilos de hielo,
filamentos de desprecio.
Caías en la trampa mortífera y ambarina del alcohol
como un patético monigote, como un títere de guiñol.
Caías hipnotizada bajo sus ojos de felino,
sin más destino,
que hundirte entre sus brazos. En su alma podrida y carcomienta.
Y abrazarte a él estúpida y abducida; extraviada y harapienta...

Mientras tú dormías, yo, sin saberlo, moría.
Mientras tú dormías, ya sabías que no eras mía.
Mientras tú dormías, mi universo se desvanecía
en el submundo de las sombras y la angustia.
Porque, mientras tú dormías, tus ojos volaban
a otro lecho, a otra cama,
para elevar sobre él tu cuerpo y hundir mi alma.
Mientras tú dormías, mis estrellas se apagaban;
la luz se extinguía,
mi corazón se debatía
en la zozobra,
se retorcía en las sombras...
Mientras tú dormías, yo, sin saberlo, moría.

Mientras tú dormías, la Luna,
en tus ojos se oscurecía.
Mientras tú dormías, yo te escribía
versos de luz y, sin sospecharlo, me perdía
en bosques de bruma.
Mientras tú dormías, mis sueños se rompían
en pedazos, en gotas de angustia.
Mientras tú dormías, mis ilusiones heridas se vencían;
se derramaban en burlas, en ironías,
en voces, en comentarios, en palabras sucias,
en secretos desvelados, en felonías...

Mientras tú dormías, tu boca viajaba a otra boca.
Tu deseo se fugaba furtivo a otro lecho, a otra cama.
Porque, cuando no dormías,
eso era exactamente lo que hacías...


José Hdez. Meseguer.
Álter Ego
Octubre / Noviembre 2006.


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