martes, 26 de agosto de 2014

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | CABALLERO SIN DINERO...



A ese caballero sin peto ni espaldar,
como en su día escribiese León Felipe.
A ese vetusto hidalgo a la vieja usanza,
donde a veces le habita una triste desesperanza
de tiempos pretéritos de bonanza,
que presto disuelve a largos tragos
de vino blanco y frío en la panza.

A ese decimonónico galán de cine trasnochado,
al que apenas nadie se le parece; sólo lo pretenden,
sólo lo imitan.
Que no duerme bien;
más bien dormita
entre letra y letra. Entre cheque y cheque. Entre pago y pago...
Es, yo lo sé, aunque él no siempre lo diga,
su pesadilla; un taladro infame en mitad de la frente,
una espina de pescado en la garganta, una estaca en la sien.
A ese caballero que, aunque templado y bragado,
un poco acojonado, repasa, una y otra vez sin descanso
sus cuentas: ¿Cómo, si ayer tenía mil, hoy tengo menos de cien...?

A ese eterno caballero, a pesar de lo que reza el refrán popular,
que "Don sin Din, cojones en latín..."
y eso le importe, y no le de igual,
a su forma sobrevive erguido como una vela, entre el bien y el mal.
Caballero de batallas perdidas. Caballero de postín.
Caballero Impenitente de la Sagrada Orden del Mendicante.
Presidente por méritos propios del "Club de los Pringaos",
donde ambos hemos llorado mano a mano
y reído como idiotas,
como las almas rotas,
como enanos,
por ser tan desgraciaos...

Alma inquieta, atormentada. Corazón nómada, beduino.
De media luna. De desierto. De arena.
Espíritu guerrero, numantino.
Esencia sarracena.
Mirada de nicotina y alquitrán. Intuitiva. Analítica y sagaz;
espectral. Del Más Allá. Astuta. Ladina. Serena.
El muy cabrón, sin embargo, incombustible y mordaz;
encantador de serpientes y embaucador, no se rinde jamás.
Nunca dice, "No". Siempre existe una oportunidad.
Siempre queda sitio para la penúltima. Para una más.

Siempre nos queda un minuto, un momento, una esquina, un lugar,
para conversar de lo humano y lo divino.
De lo profano y lo espiritual.
Y, en un duelo intelectual,
en un duelo de vinos,
echar unos párrafos, en el Teodoro, el del bar...




José Hdez. Meseguer
A mi amigo Justo Rodríguez
Álter Ego
Murcia, 2 de febrero de 2008



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