martes, 26 de agosto de 2014

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | QUISE SER LO QUE NO FUI, PERO TAMBIÉN LO QUE FUI



Quise ser casi todo lo que no fui.
Pero, también, la mayoría de las cosas que fui...
Quise ser sólo gorrión,
sólo isla, sólo atolón.
Pero, alguna vez, también águila, tempestad y canción...

Quise ser flama en la mirada, agua en el desierto.
Recodo en el camino, beso con destino, atalaya en el puerto.
Apoyo, hombro, acera en la calle.
Cinta en el pelo, náufrago en el mar, en el oleaje. Mano en el talle.

Sombra de la sombra, eco de mis pasos, risa en la sonrisa.
Guitarra en la balada, galeón en la tormenta.
Luz dorada, serena, en la tarde tremulenta.
Quietud, sosiego en la noche incierta y truculenta.
Huracán en la pasión, fuego en el fuego, aliento en la brisa...

Amor eterno, amor sin grieta.
Amor desde siempre. Amor para siempre. Amor inquieto.
Cometa al viento. Poeta.
Amor en llamas. Amor secreto.
Candil en la tiniebla, resplandor en la oscuridad.
Pañuelo de esperanza en la amargura.
Centinela en los sueños. Diablura, atrevimiento en la cordura.
Proximidad en la distancia. Faro. Bahía. Serenidad.
Comisura de tus labios. Miniatura en tus bolsillos.
Y en tus pasos, a veces abatidos, a veces perdidos, lazarillo...

Sin embargo, también fui un quijote vencido.
Un árbol sin ramaje. Un árbol seco. Un árbol caído.
Un poema sin poesía, una ola sin orilla, un gorrión cautivo.
Una lumbre sin ascuas. Un recuerdo olvidado, inadvertido.

Un loco sin locura. Un pianista sin piano.
Una casa sin ventanas. Una avenida sin esquinas.
Un adivino que no adivina.
Un héroe sin su heroína.
Un monje sin canto gregoriano.
Un neurocirujano sin dedos en la mano.

Una milonga sin guitarra. Un tango sin tanguista.
Un artista sin arte. Un coro sin coristas.
Una iglesia sin beatas ni mistela. Una revolución sin anarquistas.
Un narcisista sin espejo. Un quiosco sin revistas.

Un soldado sin fusil. Un ajedrez sin reina ni alfil.
Un reloj sin cuerda. Una cuerda sin ahorcado.
Un poema inacabado. Un pluscuamperfecto imperfecto.
Un Carpanta satisfecho. Una causa sin efecto.
Un azul sin añil. Una primavera sin abril.

Un Rey Mago sin camello ni regalo.
Un pirata sin parche en el ojo ni pata de palo.
Un Peter Pan anciano y envejecido.
Y, a mis cincuenta,... un niño perdido.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Murcia, 2008


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