martes, 26 de agosto de 2014

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | SIN EMBARGO, TU ÚLTIMA FUNCIÓN...



Resultó lamentable tu último acto. Tú sabes porqué...
Ahora lo que no necesito es que vengas rasgándote las vestiduras.
Ni siquiera que argumentes, que supongas, que traces conjeturas,
acerca de lo que haré.
No te creo. Y te lo aclaro: nunca te creeré.
Tu estertórea actuación ha resultado patética.
Una escena obscena, de esperpéntica ética.
Y de paso, ya te aviso, esta es la última función a la que asistiré.

Ahora tu inconsistente explicación, tu desafinada verborrea.
Antes, sin embargo, tu oculta, tu insana y torpe odisea.
Nada te disculpa. Lo presentí. Hace tiempo que lo intuí.
Has sabido posar tus garras. Tu ardid
tapizado de amistad no era más que una burda patraña;
un plan, una milonga, que ya no me engaña.
Tu soledad tiene un fuerte tufo.
Has pretendido burlarla. Pero tu pufo
no ha sido elegante. Has metido la "gamba";
tu procedimiento de reptil, de mamba,
dice muy poco en tu favor, tartufo.

Te consideré mi amigo, cuestión que ahora lamento.
Pero no, no me duele, no tengo lágrimas para llorar tu amistad.
No tengo tiempo. Dios y mi canto, como dice Serrat,
saben por qué sello este muro. Y por qué con este cemento.
Ambos saben por qué ejecuto esta sentencia, este juramento...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego


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