martes, 6 de marzo de 2012

CARTAS A MACHADO —DESDE PORTBOU— | EN COULLIURE...



I

Ayer me preguntaron por ti.
Tímidamente. Inseguros. Con torpeza.
Ni siquiera dijeron bien tu nombre.
Yo tampoco sé, en realidad, cómo se dice.
Ni cómo se llega.
Ni por dónde se va.
Pero sé que existes en mi corazón sin conocerte.
Simplemente te imagino.
Algún día te veré.
Sé que velas incansablemente su sueño
en tu pequeño cementerio.

II

Algún día iré. Será un verano cualquiera.
Estará atardeciendo. El cielo se pintará
de rojo y violeta en su vientre.
Creeré, por un momento, que la tarde
se esté quemando
mientras la veo hundirse en el horizonte.
En silencio.
Desde ahí mismo veré el mar.
Al fondo.
Perdiendo su color. También los montes
serán sólo inertes figuras.
Se oirá el rumor del mar
como una canción de cuna;
SUAVE.
Y los lejanos ladridos de unos perros
abrirán quimeras en la noche
BREVE.
Se esparcirá LEVE
un agradable olor a grama.
Olor a tierra mojada: húmeda
por el lugar solitario y sombrío.

III

Entonces te buscaré con todas mis ansias,
con todas mis fuerzas de poeta,
con toda mi soledad,
con todos mis veintitantos años vacíos...
Y me diré a mí mismo: nada vale nada.
Todo es vano e inútil, una mierda.
Contemplaré en silencio la noche
que extenderá sus alas de oscura bruma,
mientras la vieja y cenicienta luna
enciende, ilumina,
navega y olvida
caminos.

IV

Ayer me preguntaron por ti.
Tímidamente. Inseguros. Con torpeza.
Ni siquiera dijeron bien tu nombre.
Yo tampoco sé, en realidad, como se dice.






José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Portbou / Coulliure, 3 de mayo 1980


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