lunes, 5 de marzo de 2012

HOJAS DE OTOÑO | RECUERDOS EN LAS TARDES Y LAS NOCHES



Esta tarde que se quema en el cielo
me dice que estoy solo.
Solo y triste.
Esta tarde que sangra melancolía,
sol de fuego, sangre y agonía,
me susurra que el recuerdo
me hierve en la piel.
Mientras en el alma, un verso herido,
se me escapa como un lamento
buscándome el ayer.
Aquellas tardes fueron como una suave melodía
trenzadas por un silencio que ardía
como una llama... Y me herían.
¡Dios mío, cómo me herían...!

... Y ahora me invade la noche
con sus gélidas y burlonas miradas celestes
y siento cómo se rompen mis sueños
en el brillo de una lágrima que no quise
mientras las pálidas caricias
de un sol marchito y enfermo
se me muere en un grito de silencio.

Y camino sumergido en el vaho de mi aliento
que se funde con la noche.
Y mis miradas se pierden
en el océano infinito
para luego caer en pedazos
que se hacen versos.
Versos que fueron noches tibias
o domingos en la tarde,
o tardes de verano,
o pensiones.
Versos que fueron cartas de amor,
y también llanto y soledad,
amargura y vacío...
Sólo eso, pedazos de sueños...
Versos que fueron mis diecisiete años.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Figueras, 1978


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