martes, 26 de agosto de 2014

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | LA VERDAD, ES QUE...



La verdad es que, a veces, me siento solo. Solo como la una.
Solo como la misma soledad.
Dudoso, ambiguo como la misma ambigüedad.
Solo como la Luna.

La verdad es que sigo enfrentándome sin esperanza
a este canto sin música. A esta orquesta sin músicos.
A esta condena de galera.
A este sarpullido mental, a esta piojera.
A este bobático y diabólico
momento, atornillado como un reo a esta pesada y metálica branza.
A este océano. A este mar interior que late. A esta laguna
que me abruma. A esta patética burla. A esta malaventuranza,
que me muestra en la noche sus cadáveres de forma inoportuna...

La verdad es que este amor nunca tuvo futuro.
Tuvo menos ocasión de salvación que un terrorista en el Vaticano.
Fue más absurdo e inadecuado que un vino de somontano
en un botellón. Tuvo menos azúcar que el cloruro.

Este amor nació de la miseria. Del exceso de soledad. Muerto.
Con las heridas abiertas. Todavía sangrando.
Vomitando pasado. Con la resaca y la angustia aún bullendo.
Sin corazón ni sentido. Sin ojos. Si acaso, alguna vez, tuerto.

La verdad es que debería ir pensando en escaparme
de este desconcertante escenario.
Dejar arrinconadas para siempre las reliquias, los vestidos.
Mis trajes, mis corbatas, mis ropas de abrigo.
Olvidar, calcinar en un ataque de vehemencia el relicario
donde he ido amontonando proyectos, sueños...
Me niego a seguir bajando peldaños.

Y dejar esto para otros. Pensar seriamente en retirarme.
Dejar esto para los que siguen creyendo en los gnomos.
Dejarme fluir.
Dejar de intuir.
Dejar de hacerle guiños, momos
al amor. Dejar ya, de una puta vez, de desafiarme.



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
8 de marzo de 2008



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