domingo, 18 de marzo de 2012

MIS GAVIOTAS | VOLANDO AL ALBA



Uno, dos, tres,
y así, hasta diez.
Soy feliz,
quiero olvidar mi ayer.
Ríos de risas.
Ríos de espumas
y entre mí, brumas.

Quiero encadenarme
volando al alba.

Son las once y cuarto
pero el cielo está rojo.
Rojo de sangre.
Rojo de muerte.
Rojo de cuarzo
rojo.

Divina bóveda
de mi soledad.
Tardes enteras
en el más infinito silencio.
Noches de fuego
estallan
en el oro negro
de mi guitarra
la soledad.

Los ecos quiebran el silencio de las bóvedas
con un trueno de queja amarga
que la noche alarga
hasta las estrellas.

Palabras.
Gente.
Murmullo.
Barullo.
Ojos que espían,
ojos que asedian,
ojos que critican,
ojos que envidian.
Y ojos que llevan
en su iris la nostalgia
y la melancolía.

Canto.
Canto y llanto
queman el silencio
helado
de la noche.
Broche
de soledad.
Silencio.
Oscuridad.
Todos se han ido.
Silencio.
Silencio,
sólo se oye la voz
del silencio.
que ahoga el cielo.

Los ojos,
los labios,
las manos
se buscan en silencio.
Se hallan en silencio.
Y se aman en silencio.

Yo alcanzo el alba
solo.
En una vaga esperanza.
En el fuego de un sueño...
En un sueño de agua.



José Hdez. Meseguer.
Memorias de un Naufragio.
Murcia, diciembre 1977.

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