viernes, 2 de marzo de 2012

SOLEDADES Y OTROS SILENCIOS (1976/77) | DOS CUERPOS DESNUDOS



Inflamada el alma de locura; ciega de pasión,
se estremecía su cuerpo de fuego, contra la llama de mi corazón...
Mis manos, llenas de mar en lava,
daban vida a sus músculos tensos por amarrar mi cuerpo.
Dos cuerpos desnudos se retorcían en la dicha infinita
del amor que hiere el alma
y condena el cuerpo...
Bajo el silencio de la música,
dos cuerpos desnudos se contemplan sin más palabras que las manos
y la boca muda; voz, ausente de palabras...
Palabras silentes que quiebran el fuego
de dos cuerpos desnudos.

Vosotras, impasibles espectadoras
de dos cuerpos desnudos que se sumergen bajo el frenesí
de sus propios cuerpos desnudos;
cayeron ante vosotras mis lágrimas tantas otras veces
que no conocéis, ahora, mi alegría...
Pero el mismo silencio que antes me ahogaba,
ahora, me besaba
susurrándome canciones al oído.
Susurrándome melodías ininteligibles
para dos cuerpos desnudos
que no oyen más latidos,
que los latidos de sus propios corazones,
que no entienden más lenguaje
que el lenguaje de las manos en celo,
de la boca insaciable, o de los gemidos
que se escapan prestos del alma volcada
y ahogada de pasión...

En fin, simplemente, dos cuerpos
que se buscan y se hallan bajo el silencio
de una habitación, a media tarde, un agosto
cualquiera, en cualquier rincón...
de cualquier ciudad...
                                                                             


José Israel Hernández Meseguer
Soledades y Otros Silencios
Murcia, 24 / 8 / 77


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