viernes, 2 de marzo de 2012

SOLEDADES Y OTROS SILENCIOS (1976/77) | TAN SÓLO EL TIEMPO...



Voy callando mis silencios
pero no puedo esquivar uno que me rompe
y, aunque lejano, me mueve y me hiere.
Hoy, sus ojos, no eran los mismos.
Tenían un leve semblante de tristeza y melancolía.
Su profundo silencio,
sé que grita algo ininteligible que duele al que ha tenido esa herida
o al que aprecia ese silencio.
Un trago amargo que quema el estómago y lo hace arder.
¿Qué puedo decir?
¿Qué puedo hacer?

Esa amargura que se deja escapar  por los ojos y la voz,
también yo la sentí,...
y no pude evitarlo, ni tampoco sobreponerme.
Tan sólo el tiempo devuelve la primavera a los campos yertos.
Él ha sido una de las pocas personas que, por ser parecido a mí,
me ha comprendido y entendido...
Yo le aprecio, a pesar de nuestras diferencias.
Siempre, por encima de todo, existe una amistad sincera,
o al menos, más sincera que otros muchos que dicen tenerla.
Él ha sido de esas pocas personas que han puesto en mi vida
un punto de alegría; un punto de luz en mi noche
o una sonrisa en mis labios.
Le aprecio por demasiadas cosas,
compañero, pero no se lo digas nunca.
Él, amigo y poeta, irá en mis silencios
y en mis versos como el perfume de dama de noche,
en este tibio atardecer.
                                                                              




José Israel Hernández Meseguer
Soledades y Otros Silencios
Murcia, 13 / 7/77


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