lunes, 9 de julio de 2012

PANDEMÓNIUM Capt. 43


43

— A pesar de lo sucedido, Logan, tengo otra sensación. Tengo la impresión de que Ulises ha estado tomándonos el pelo todo este tiempo. Por lo menos últimamente —apuntó con mordacidad—. Quizá estemos, sin saberlo, subestimando su evolución. Lo que puede estar sucediendo, y no voy a negarlo, es que las cosas no hayan ido por el camino más corto o, simplemente, por el rumbo que nosotros teníamos planificado, lo que no significa en absoluto que hayamos fracasado.

Andrea tomó el relevo de la argumentación. Logan, visiblemente sumergido en lo que se le venía encima, parecía no centrarse demasiado bien en lo que le decía Zinsky.

— Tanto ella como yo hemos pasado cientos de horas junto a Ulises. Ella aún más. Y puede que Natacha tenga razón. Sabemos que hemos mutado su estructura genética. Sin embargo, no tenemos ni idea de la velocidad que ésta ha adquirido ni la forma en que ha evolucionado. El ir contra la naturaleza tiene desventajas; entre otras, la inexperiencia y el descontrol de las consecuencias. La principal supone, que este tinglado, aún pueda revolverse contra nosotros en la trayectoria equivocada de querer ser mejores que Dios.
— ¿No está usted convencido del trabajo que realiza?
— Convencido, sí, de acuerdo no — expresó con sinceridad Andrea—. Todos estos experimentos y ensayos me parecen una aberración; un desafío a las leyes establecidas. Es ir contra natura.
— Bueno, eso es sólo cuestión de opiniones —quiso, Logan, disculpar la situación—. La ciencia es sólo ciencia y no debe hacerse planteamientos morales, de lo contrario no avanzaría. De lo demás ya se encargan las Leyes. Nuestro trabajo es el que es y no debiéramos extrapolarlo a configuraciones éticas. Sería imposible progresar, ¿no les parece? Pero volviendo a la conversación que realmente nos interesa, ¿cómo es que a estas alturas no tienen una idea concreta de la evolución del simio? Para qué están, entonces, los seguimientos que se le han estado practicando —indagó el director.
— Yo no he dicho que no tengamos controlados los cambios. Por supuesto que están controlados. Tenemos informáticamente archivados cientos de estudios al respecto; incluso con estadísticas de progresión, gráficos, ábacos de curvas, etc... A lo que estoy refiriéndome en todo momento es a la “velocidad” del proceso, porque... —dijo el ingeniero levantando la mano en señal de que todavía no había concluido su teoría— ¿Sabemos, en realidad, “cuánto” ha avanzado bajo nuestro control? No lo sabemos. ¿Quién puede asegurar que en un determinado instante de transferencia genética no haya evolucionado mucho más activamente de lo que nosotros mismos sospechamos? Esa es la cuestión y lo debemos averiguar. Podría resultar, como bien dice Natacha, que nos esté engañando. ¿Podría estar falseando o retrasando a conciencia los resultados en los que él directamente tiene que colaborar para ganar tiempo?
— ¿Ganar tiempo? —Logan miró a Andrea y torció el gesto como si el ingeniero estuviera completamente loco— ¿Ganar tiempo? ¿Para qué? ¿Con qué fin?
— Sinceramente, no lo sé. Tal vez para escapar —dijo Andrea precipitadamente.


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