lunes, 9 de julio de 2012

PANDEMÓNIUM Capt. 55


55

Fuera, los helicópteros seguían revoloteando.

— Hay que localizar a ese animal como sea —exigió Haserwood intentando salir a toda prisa de la incómoda e inesperada situación—. Si todo lo que dicen fuese verdad. Si fuese cierto que ese bicho tiene esa extraordinaria capacidad de inteligencia, estamos ante un acontecimiento verdaderamente histórico. Debo informar cuanto antes de lo sucedido. Y por supuesto tenemos que evitar que llegue a las vallas electrificadas. El personal responsable del Proyecto Ulises debe ponerse manos a la obra inmediatamente...
— En ese aspecto he de darle dos noticias, una buena y otra mala. La buena —presentó Bud— es que suponiendo que haya sido el mandril el artífice de este berenjenal ya se ha preocupado anticipadamente de anular las descargas eléctricas sobre las alambradas. Esa es la buena...

Haserwood abrió los ojos de par en par.

— La mala —prosiguió— es que, en la zona sur, se ha detectado una tronera en las mallas. Dicho de otro modo: es muy posible que más de un animal, o muchos, a estas horas, se encuentren fuera del recinto, ocultos en los lugares más insospechados.
— Hay todavía una noticia más que darle, señor Haserwood —salió al paso brillantemente Natacha Zinsky—; váyase usted y toda su puñetera multinacional a tomar por el culo. ¿Sabe contar? Pues no cuente con nosotros. 

Haserwood palideció en silencio.

— No pueden hacerme esto... Hay un contrato...
— ¿Antes no, ahora sí? No me considero de su propiedad. ¿Qué se ha creído? Se lo puede meter en las pelotas. Se lo puedo decir más alto pero no más claro. ¿Entiende? Lo que espero  es que no tengan huevos a atrapar a Ulises y les dé el esquinazo. Me aterra pensar lo que será de ese pobre animal y su final, pero más me asusta saber lo que hemos concebido —formuló consternada—: hemos creado un monstruo.



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