domingo, 8 de julio de 2012

PANDEMÓNIUM Capt.14


14

Te sentías extenuado. La batalla sostenida con Sgragor diezmó tus fuerzas hasta casi el límite de tus posibilidades, sin embargo, la inquietud no te dejaba conciliar el sueño. La incertidumbre acerca de la misteriosa matanza, y por otro lado, la enigmática ausencia del grupo, no te permitía recuperar el sosiego. Tanto los demás como tú pensasteis que lo conveniente era pernoctar esa noche al abrigo de arbustos situándoos lo más cómodamente posible en ramas de mediana altura. Personalmente no pudiste pegar un ojo; entre otras cosas, porque el efecto anestésico que aplicó tu compañero Zop, a base de hojas y barro, había terminado y el dolor comenzaba a ser insostenible. Sentías una lluvia de agujas atravesándote el hombro de parte a parte.

De esta molesta forma, como quien pretende huir del dolor, acabaste en la copa de la robusta y copuda acacia Gerrardii, oteando y olisqueando el horizonte que te acercaba extraños olores. Oteabas más confuso y aturdido que nunca, como queriendo averiguar qué estaba sucediendo.

No terminaba de amanecer cuando una feroz tormenta se abalanzó por sorpresa sobre el lugar desparramando violentos rayos que iluminaron y azularon el contorno. Instantáneamente, un virulento y abundante aguacero os hizo poneros a cubierto amontonándoos como pudisteis entre los árboles junto a un conglomerado de termiteros gigantes. Perezosamente, al llegar los primeros rayos de luz, la oscuridad que hasta entonces había gobernado fue perdiendo consistencia. Ninguno de los que erais habíais conseguido dormir bien. La sensación de angustia se colgó de vuestro sueño adueñándose por completo de la situación. La noche se hizo interminable barajando hipótesis que, al cabo, no os llevaron a ninguna parte; es más, os sentíais aún más desorientados y aturdidos que el día anterior. De madrugada, aunque no cesaba de llover, os pusisteis en camino siguiendo algunas huellas que el día anterior localizasteis. La lluvia torrencial desfiguró notablemente las pistas, pero, al menos, pudisteis encaminaros en una dirección determinada.




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