domingo, 8 de julio de 2012

PANDEMÓNIUM Capt.15


15

La intensa lluvia sobre tu cabeza te ha devuelto al callejón. El agua cae por las cañerías haciendo un ruido ensordecedor. Debe ser muy tarde ya pero la ciudad nunca duerme. Sientes continuamente a los humanos al alrededor. Continúan buscándote. Has recuperado el aliento y debes salir de ahí. Si no te mueves pronto acabarán por encontrarte.

No tienes apetito, pero acabas de descubrir en esos cubos de basura restos de comida y aunque sólo sea por recobrar fuerzas has de comer algo. Es pescado, sabe mal y te ha dado arcadas, está prácticamente podrido. Esperarás un poco más y te largas. Además, ya tienes la solución a tu huida; te has dado cuenta de que aquí mismo tienes la tapa de un alcantarillado. En la oscuridad no habías apreciado que ésta es tu puerta de salida. No tienes ni la más remota idea de adónde te conducirá ni a qué nuevos peligros tendrás que enfrentarte pero tienes claro que en cuanto deje de llover peinarán todos estos hedientos callejones hasta dar contigo. El dolor de las heridas te resulta cada vez más insoportable y no puedes reprimirlo. Es un sufrimiento hostil y lacerante. Se te escapan, sin poder evitarlo, los jadeos y los sonidos de lamento. No sabes de todas formas si aguantarás. Es posible que alguien pueda encontrarte muerto aquí mismo. Estás malherido y sientes cómo las fuerzas van traicionándote, abandonándote. Continúas perdiendo sangre aunque algo menos. Taponaste a tiempo las heridas con trozos de cartón.

Llueve. Sigue lloviendo. Ahora con más insistencia. El agua golpea con ímpetu en el suelo, y en las montañas de basura que amontonada a los dos lados se extiende por todo el callejón. Parece, por lo que puedes ver desde donde te encuentras, ahí, camuflado entre la inmundicia, un corredor interminable. Alguien viene. Lo oyes. Aún se encuentra lejos pero va acercándose. ¿Será un animal? ¿Será un niño perdido? ¿O tan sólo un perro vagabundo de los miles que hay en esta odiosa ciudad? ¿Será otra víctima expiatoria de esta jungla de asfalto y hormigón? ¿Será el resultado infame y cruel de la conducta de estos que se llaman a sí mismos, sin reírse, humanos? ¿Será un fugitivo como tú? ¿O no? ¿Quizá un suicida buscando un lugar donde liberar su angustia de una puta vez por todas? No te encuentras en condiciones de luchar; estás débil y herido, pero no vas a dejarte abatir sin antes lanzarte al cuello de quien sea necesario hasta arrancárselo.

Debes guardar absoluto silencio. Ya le oyes cerca. Escuchas sus pasos más cercanos. Debes estar preparado por si acaso. Tratarás de la forma que mejor puedas estar quieto. Siempre que el dolor de las heridas y las ratas te lo permitan. Un fallo puede costarte caro. Pero también al desconocido que se acerca. Le sientes muy cerca ya. Casi a tu lado. Es un humano. Se ha detenido al oírte gemir. ¿Qué vas a hacer? ¿Escapas o te lanzas sobre él? No lo sabes… Si decidieras lo segundo, no podrías dejarle salir con vida de este agujero o en dos minutos tendrías aquí a todo el mundo. Sigue caminando. Parece que se marcha. Debe haber creído que ha sido una mala jugada de su imaginación. La oscuridad invita a eso. Por fin se aleja. Y en el fondo te alegras. Mejor para ti. Mejor para él…



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