jueves, 22 de agosto de 2013

MEMORIAS DE UN NAUFRAGIO | ¿POR QUÉ...? ¿PARA QUÉ...?



¿Por qué...? ¿Para qué vuelves...?
¿Por qué has vuelto...?
Ahora miro al mar y de nuevo te recuerdo.
¿Por qué te infiltras en mis sueños?
¿Por qué me llamas y me invitas
con tus cantos de sirena?
¿Por qué ese empeño?

¿Por qué continúas latiendo?
¿Por qué viviendo?
¿Por qué no dormitas?
¿Por qué?, si ya no te necesito...
¿Por qué?, si la primavera
ha muerto...

¿Por qué? ¿Para qué?
¿Por qué no te meces en los brazos infinitos
de la espera?
¿Por qué?, si mi primavera
son únicamente
sombras que se proyectan en mi mente...
Sólo sombras.
Sombras solamente.

Aunque atrape tu mano pequeña...
¿Por qué, aunque te vea?
¿Por qué, aunque te sienta
y sienta que hubo un antes y un después...?
¿Por qué, aunque camine
con pereza hacia el futuro...?
¿Por qué vuelas?
¿Por qué sigues volando?
¿Por qué vuelas en los aleros
de mis sueños?
¿Por qué te empeñas?
¿Por qué ese empeño?

¿Por qué esa continua falta de quietud,
siempre más allá de los límites de la desolación;
siempre más allá de la vida y la muerte;
siempre más allá del gozo o el dolor;
siempre más allá de la angustia del recuerdo...?

¿Por qué vuelas?
¿Por qué sigues volando?
¿Por qué vuelas en los aleros
de mis sueños?
¿Por qué? ¿Para qué?
¿Por qué te empeñas?
¿Por qué ese estúpido y cruel empeño...?



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Murcia, 2002


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