miércoles, 14 de marzo de 2012

... DE TU MELANCOLÍA | MIS GAVIOTAS




La aurora asomaba lejana y siniestra... (Antonio Machado)



Nos sorprendió el albor, a mi niñez
y a mí, con la mirada
errante y vacía...
Nos sorprendió ese albor
hipocondríaco, cargado
de azules y violetas
que recortó en el cielo
un campanario yerto.
Era penumbra todavía;
silencio y agonía.
Entonces... se rompieron mis palabras
y volaron mis gaviotas.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978


... DE TU MELANCOLÍA | EL SUTIL MILAGRO...



Otro milagro de la primavera... (Antonio Machado)



Aquella tarde de lánguidos resplandores
se apagó entre los alcores
de azulados y grisáceos colores.
Y recortando su figura
inerte, con un ramaje yerto,
arañaba al crepúsculo, casi muerto,
una solitaria higuera.
Una higuera envejecida, verdecida y postrimera,
a la cual dio un beso el sutil milagro de la primavera.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978

... DE TU MELANCOLÍA | SE ME HACEN ALMA...



Fuera, la luna platea, dentro mi alma pasea... (Antonio Machado)



Entre callejas
sombrías
dibujaba su vieja
melancolía
una luna hastiada
que deslizaba
como una sombra fugitiva
sus tibios halos de luz amarga y verdecida.
Y en la penumbra de los paredones
el silencio ahorcaba los colores
que la noche muda perseguía.

Y es entonces, y sólo entonces,
cuando la soledad que me lleva,
al mismo tiempo que me enciende
y me hiere, me aquieta.
Y mi silencio, como mi agonía,
como mi soledad umbría,
se me hacen alma,...
verso, poesía.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978


... DE TU MELANCOLÍA | ATARDECER



En la hora de arrebol... (Antonio Machado)



La tarde se envolvió serena
en un tenue manto de neblina
y los pechos azules
que el albor dibujó
ahora, la bruma difumina.
Y solo, y herido,
te dejas arañar
por los álamos del río.
Y te vas muriendo ante mis ojos,
ensangrentado;
manchando el horizonte
de rojo
en tu agonía...



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978

... DE TU MELANCOLÍA | MIRADAS DE AYER



Algunos lienzos del recuerdo tienen luz de jardín y soledad... (Antonio Machado)



Ese cielo de labios pálidos
hiere mis latidos...
Y mis recuerdos.
Me hace volver,
con las miradas llenas de ayer,
a una bóveda
poblada
de ecos... de nada.
De llantos,
de cantos,
de tristeza
y tibieza
en la mirada.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978



... DE TU MELANCOLÍA | HOY, HACE CUATRO AÑOS...


Lágrimas vertidas
     por un amor juvenil,
              cual frescas lluvias caídas
                sobre los campos de abril...
                                       
  (Antonio Machado)



Hoy, hace cuatro años.
Hoy, hace cuatro otoños.
Yo aún era un crío
que soñaba y creía en el amor.
Que lanzaba mis gaviotas bajo el cielo
rojizo al atardecer
y mientras se fundían
retozando en el horizonte,
bebiéndose
sorbo a sorbo los halos de luz amarga,
creía y amaba.

Y mis ojos tristes, hoy apagados,
perseguían
en su locura de volar
lo que hoy es sólo fantasía.
Yo era un crío todavía,
con una sonrisa dibujada
en los labios
y un alazán en el alma.
Y un viento de primavera
que se quemó en su carrera

Y por ser algo, fue murmullo;
una quimera.
Y por no tener,
y por no quedar,
no me quedó
un dios en el que creer...
Ni qué amar
que no fuera tuyo.

Y me quedé solo y vacío
con el llanto entre las manos.
Comiéndome a pedazos
los últimos retazos
de lo que fue nuestro...
Y se borró mi sonrisa.

Y buscaron otro mar mis gaviotas.
Y fueron pasando los años.
Y fueron pasando otoños.
Y te buscaron mis manos
que te hallaron en mis sueños.
Sólo en mis sueños.

Y hoy, después de tanto tiempo,
después de tantas ilusiones como arrastró el viento.
Hoy, que sé que soy viejo
sin mirarme al espejo;
hoy que mi futuro
se fue marchando detrás de tu pasado
y mis poemas de amor
quedaron enredados
en tus cabellos...

Hoy, aún hoy,
vivo aquellos
besos de miel
que abrasaron mi piel
para ser tan helados.



José Hernández Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 7 de abril de 1978



... DE TU MELANCOLÍA | MI LIBERTAD NO SALVÓ...



Es una tarde cenicienta y mustia... (A. Machado)


Mi libertad no salvó aquel suelo sembrado de bruma,
ni aquellos pechos azules que me desnudó la mañana,
ni siquiera esa curva ventana;
quedó revoloteando.
Golpeando en los cristales, intentando
escapar de la oscuridad que abrasa mi voz
y ahoga mi llanto.
Intentando escapar de las muecas burlonas
de estas paredes blancas y vacías.

Y ahí fuera, bajo el cielo plomizo, se recorta
una enorme soledad,
quebrando el horizonte en su agonía,
manchando el gris un negro
enmohecido que rompe
el cielo opaco.

Y no... ¡No puedo volar! ¡No puedo...!
Y mi libertad sigue muriendo.
Y los ojos que te hablaron
y el aliento que bañó tu cuerpo
siguen callando.
Siguen caminando
solos, vacíos.
Perdieron su brillo,
su color.
Sólo queda un ámbar de tonos
pálidos
y un frío
en su fuego.




José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978


... DE TU MELANCOLÍA | LA TARDE Y YO



Las ascuas de un crepúsculo morado... (Antonio Machado)



La tarde murió en los brazos de la esperanza,
en los brazos del silencio.
Y tú y yo, tarde que rompiste
tus colores en los brazos de la añoranza,
estábamos solos.
Solos tú y yo.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978

... DE TU MELANCOLÍA | SI SUPIERAS...



Tus ojos me recuerdan las noches de verano... (Antonio Machado)


Si supieras cómo te estoy amando,
si pudieras saberlo...
Es como un pequeño fuego
que comienza leve
para terminar luego
abrasándome los labios.

Sé que cuando te encuentre
se romperán las palabras
de mi boca
y volarán mis gaviotas
como locas
surcando mi cielo gris
hasta las playas de ti.

Hasta el pálido mar
de tus ojos, que emiten destellos de azul...
Mientras se rompe la espuma
en la arena,
y la bruma
envuelve
la tarde en un suave
manto de tul.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Murcia / Úbeda, 11/1/77 - 3/4/78


... DE TU MELANCOLÍA | MI INFANCIA SON RECUERDOS...



Mi infancia son recuerdos... (Antonio Machado)


Mi infancia son recuerdos
de un día
azul que se estrellaba en el cielo
mientras corría
entre cañaverales
y sendas.

Mi infancia son recuerdos
de un olor a huertos
y una carpintería,
y de un perro viejo
que me seguía
por los puentes de las acequias.

Mi infancia son recuerdos
de ese olor a tierra mojada
que me traía
el viento al pasar
en las tibias tardes
de estío.

Mi infancia son recuerdos
de aquellas tardes bordadas
de carmín que se quemaban, en su agonía,
en el cañal,
mientras en dulce alarde,
las tibias tardes,
morían un poco más.

Mi infancia son recuerdos
de las noches perfumadas
y sembradas de estrellas.
Y de un coro de grillos
que cantaban como chiquillos

Mi infancia son recuerdos
de mis primeros cigarrillos.
De mis primeras soledades,
de un colegio de curas
y de mis últimos "Padrenuestro...".

Mi infancia son recuerdos
de un canario amarillo
que robó mis primeras verdades
y de las frutas verdes
que robaba del huerto.

Mi infancia son recuerdos
de una calle llena de charcos
y de una tarde plomiza.
De aquellos barcos
de papel
y los domingos en misa.

Mi infancia son recuerdos
de un maestro enjuto y una escuela,
de unos libros que nunca aprendí a leer,
de unos sueños que nadie quiso ni pudo entender
y de mi primer amor, una niña cargada de viruela.

Mi infancia son recuerdos
de aquel niño que entre cortinas
durmió su aliento
empujando su primer sueño al viento.
Mirando, entre los cristales
mojados, al suelo los grises retales.
En el cielo, las golondrinas.

Mi infancia son recuerdos
de una estación de trenes olvidada
que se hizo vieja
del ocaso a la alborada
jugando a los soldados...
Mi infancia son recuerdos,
sólo recuerdos,
ya apenas casi nada.

Cuando quise darme cuenta de algo
me habían vestido de largo;
me habían quitado
aquel día azul que se estrellaba en el cielo,
el olor a tierra mojada,
las tardes bordadas,
el olor a azahar,
el viento al pasar,
aquellos rosarios
y los días festivos en mi calendario.
Mi vieja y querida estación,
mis sueños de abril
y mi dulce canción infantil...

Cuando quise darme cuenta
habían pasado los años
y mi infancia sólo eran recuerdos.
Cuando me di cuenta
ya me iba de casa por primera vez
y mi infancia sólo eran recuerdos
que no habrían de volver...




José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Figueras, 1979