viernes, 16 de marzo de 2012

MIS GAVIOTAS | GAVIOTAS DE OTRO MAR



Melancolía,
soledad,
agonía
de saber la verdad.
Gaviotas de otro mar,
olas de otras playas...
¡Calla!
¡Déjalas volar!
No es este su cielo al clarear,
ni su mar,
ni su arena,
ni su pena
si su dicha es volar.
Navegar,
surcar el cielo navegando,
volando
por el mar.
¡Déjalas! ¡Déjalas marchar!
No es este ni su cielo ni su mar.



José Hdez. Meseguer.
De mi libro Memorias de un Naufragio.
Murcia, diciembre 1977

MIS GAVIOTAS | AGUA ESTANCADA EN MI CÁRCEL DE SOLEDAD

                                             Era penumbra todavía;
                                             silencio y agonía...
                                             Entonces se rompieron mis palabras...
                                             y volaron mis gaviotas.

                                             José Hdez. Meseguer.
                                             Úbeda, enero de 1978.




Mi soledad comenzó
a pintarme paredes de cal
que, entre llanto y llanto,
fui manchando de suave sal.

Penumbra.
Sombras.
Agonía entre las sombras
de mi cárcel de soledad.
Y, entre huidas,
la trémula y pálida
búsqueda del silencio.
Que, entre sombras,
recorta
la finísima luz yerta
que ilumina
mi cárcel de angustia.
Y, entre todas las tinieblas, la flor mustia
que adormece el agua muerta.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, enero de 1978


... DE TU MELANCOLÍA | CAMPOS DE JAÉN



Desnuda está la tierra, y el alma aúlla en el horizonte pálido... (Antonio Machado)



Hoy he visto los campos de Jaén y me he sentido triste.
Hoy comprendo más que nunca el grito
amargo que abrasó la garganta del poeta.
Ese grito que rompió su alma
a golpes de versos
que también rompieron el aire,
a golpes de llantos
que encendieron su alma.

Hoy contemplo los campos yermos cubiertos de agonía
y siento ese llanto que se escapa,
como un murmullo,
entre las colinas.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978



... DE TU MELANCOLÍA | MADRE



Lejos de tu jardín quema la tarde inciensos de oro... (Antonio Machado)

Madre:
Necesito a menudo
robar el beso tenue y suave
que se posa en estos campos
yermos, cubiertos
de bruma y melancolía,
cuando el sol se quema
en el horizonte
y los colores
languidecen,
para mandártelo
a ti, en un suspiro.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Úbeda, 1978