viernes, 6 de julio de 2012

CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | INEVITABLEMENTE



Inevitablemente me encuentro al borde
del desequilibrio. Lo sé. Lo sé. Y no sé,
si podré evitar mi catástrofe.
No me encuentro bien.
Te necesito, Dios. Te necesito.
No puedo yo solo con este abismo
de tensión que se me precipita.

La gente no me quiere. Me utiliza.
Me siento una marioneta sin destino.
Una verdadera mierda. Me hundo por momentos
y no puedo agarrarme a nada.
Todo me arrastra hacia al foso.
Hacia al terrible abismo de la angustia.
Hacia el tremendo error de vivir
en desacuerdo con mis ideas.
Todo me arrastra al abismo
de mi inutilidad.
                                                                              


José Israel Hernández Meseguer
Crónicas entre Pincel y Pluma
Murcia, 17/ 6/ 86

CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | APARTE DE TI



Cada vez que hago un poema, te nombro…
Y si alguna vez te hago daño, perdóname.
Perdóname. Perdóname si peco
porque, aparte de ti, no existe nada.
Todo lo demás es pasajero y efímero.
Fugaz, y casi siempre estúpido.

Aparte de ti, no existe nada
porque tú lo llenas todo con tu luz.
Aparte de ti, de tu comprensión,
de tu amor, de  tu inocencia,
nada merece la pena.
Porque tú eres lo más puro.
Lo más intacto. Lo más claro.
 
Aparte de ti, que consientes mis errores
y pones, a cambio, aceras en la calle
de mi vida y ventanas llenas de luz en mi alma,
no existe más que el silencio
y la melancolía.
No te quiero lo suficiente, lo sé.
En cualquier caso, egoístamente.
También lo sé.
Lucho por conseguirlo.
Perdóname,
si al final, no llego
a amarte como tú mereces.
                                                                              


José Israel Hernández Meseguer
Crónicas entre Pincel y Pluma
Murcia, 19/ 3/ 86

CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | SERÁS...



Cuando seas capaz de soñar,
de ser tú misma en todas
y cada una de las ocasiones.
Cuando seas capaz de caminar
bajo la lluvia sintiendo su melancolía
sin importarte nada.
O capaz de contemplar la paz infinita
de un atardecer…

Cuando seas capaz de amar aún más
sin cansarte, ni flaquear.
Venciendo, sin hundirte,
las adversidades.

Si vives intensamente cada momento
y la magia de su instante…
Cuando seas capaz de no dejar de sonreír
aun sabiendo que nada vale nada,
simplemente, serás…
                                                                              



José Israel Hernández Meseguer
Crónicas entre Pincel y Pluma
Murcia, 1985



CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | POEMA PARA "CHATA"



Por ti, Chata, sentí una tarde
que podía soñar
y encontré una playa distinta
para poder volar
lejos de la monotonía.
Un lugar donde sentirme niño. Sin miedo.
Y jugar a olvidar.
Éramos dos, y en cambio,
te sentía tan mía que apenas
existían límites entre la amistad y la ternura.
Por ti, Chata, por tu eterno recuerdo,
levanté mi copa de angustia y te nombré
y mi voz quebrada recorrió
los montes, hasta el mar.
Voló a las calles vacías para traerme, sólo el eco,
una profunda soledad.

Todo es un sueño, Chata. Un inmenso
y estúpido sueño
que se estrella cada mañana en la realidad
de una playa sin esperanzas.
Una playa llena de hastío. De un largo y hondo
hastío sin sentido,
donde sobrevivimos, día a día,
sin saber qué pasará mañana.
Dónde cabalgamos para no llegar nunca
a ninguna parte.
Desde aquí, Chata, te nombro; te pido
que perdones mis pecados y mi egoísmo.
Evoco tu recuerdo con infinita tristeza
y con toda la melancolía de un tiempo
que no ha de volver,
pero donde la soledad era más tierna
cuando tenía con quién compartirla.
                                                                              



José Israel Hernández Meseguer
Crónicas entre Pincel y Pluma
Murcia, 8/ 10/ 85


CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | ¿QUÉ QUIERES, POETA?



¿Para qué me llamas y te enredas
en mi mente y mis ojos?
¿Qué quieres de mí, si todo ha terminado?
Sí, pienso en ti. ¡Claro que pienso en ti!
Te adoro. Pero mis gaviotas se encuentran lejos
y mis ojos no pueden volar.

Es un día gris y, por momentos, puedo respirar
el mismo aire y oler la misma hierba que entonces.
Pero entonces era fuerte y valiente. Escribía con valor.
Sin miedo. Estaba seguro de llegar.
Ahora también estoy seguro que no llegaré más que al olvido.

Todo se ha cerrado.
Como una puerta.
Como un adiós.
Como un billete de ida sin vuelta.
Mi luz se apaga y no puedo evitarlo.
La realidad va haciéndose dueña.
Y mi estandarte de poeta
se muere en el asfalto.

He buscado, a menudo, motivos.
He arañado de vez en cuando, sólo de vez en cuando,
algún poema mediocre y sin fuerza a mi imaginación.
Pero, ¡qué estúpido me siento
al saber que me falla el aliento
y no me rindo!
Al saber que todo a terminado
y no quiero creerlo.
                                                                              


José Israel Hernández Meseguer
Crónicas entre Pincel y Pluma
Murcia, 4/ 6/ 85


CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | PORTBOU Y EL MAR EN MI RECUERDO




Vi llegar la primavera flotando sutil
en el ambiente…
Y al sol filtrando sus cálidos ramilletes de luz
entre las espesas nubes, para estrellarse
en un suelo gris y vacío, lleno de soledad.
Y la vi llegar y marcharse igual.
No podía decirme nada;
me había estancado
en una soledad forzada,
que abrasaba mis ansias
y sólo dejaba escapar gaviotas y sueños apaleados.

Pronto, sin darme cuenta, se deslizó
en la atmósfera toda la amable intención
del verano, para sucumbir como un fantasma
de nuevo ante un otoño impávido y frío,
que raudo, se apresuró a extender hojas
muertas con un suave manto cargado
de agonía…

Me gustaba andar bajo aquellos árboles
moribundos por el paseo hasta llegar frente a él:
era un dios gigantesco y embriagador.
Pasaba horas interminables viendo su rebelión.
Golpeando, suicida, las duras y afiladas aristas
de sus guardianes grises e inamovibles
que le impedían, por poco, hacerse dueño
de aquel pueblo.
Le  admiraba alucinado.

Era maravilloso conectar con sus legiones
que por inmensas que fueran, iban cayendo
una tras otra con sus enormes arietes de cristal…
Y era triste, porque todo me decía que estaba solo.
Tremendamente solo, al igual que yo. Hundido
en las tinieblas y al borde de una muerte cierta.

Y a pesar de eso, yo le envidiaba
porque seguía luchando
con la fuerza de su fe y de su nombre.
Y sabía,
que llegará el día,
en esa batalla establecida de miles y miles
de siglos en que, por fin, su constancia,
será estandarte de su victoria.


                                                                              
José Israel Hernández Meseguer
Crónicas entre Pincel y Pluma
Murcia, 20/ 6/ 85


CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | EL RECUERDO, DE NUEVO...



Vienes tan despacio,
tan blanca como siempre imagino.
Mágica. Te sueño.
Vienes tan de tarde en tarde,
que casi me olvido
que me haces daño
con tu recuerdo.

Quiero recordar un pasado.
Un invierno. Un lugar. Un día,
un momento que paralizó
la inútil existencia del poeta y la mía...
La inútil existencia de un náufrago,
de un condenado a muerte por la vida.

Quiero recordar un pasado
que deambula errante por mi alma,
por mis brumas...
A caballo entre la noche y el alba.
En mis ojos. Entre el Bien y el Mal.
Entre la pesadilla y el sueño. Como un fantasma
hurgando en la memoria. Como una llaga
que, a veces, se enciende
y galopa por mi sangre hasta la mente
y otras, más lánguida, me hiere de muerte.

Es la larga herida
de una corta historia.
Desde mi playa solitaria, una gaviota muerta.
Una sombra de mi sombra...



José Hdez. Meseguer.
Memorias de un Naufragio
Murcia, 1985


CRÓNICAS entre PINCEL Y PLUMA | LA MAGIA DE UN INSTANTE...



Cae la tarde lentamente. Lánguida.
Suave como una caricia. Me inunda.
Me inunda este silencio maravilloso
tan sólo interrumpido, a veces,
por unos ladridos lejanos...
Tan lejanos como recuerdos.

Por momentos siento el silbido breve
de la brisa que mece
las hojas de los chopos y la acacias.

Cae la tarde ante mí, como un manto
impreciso que va envolviendo
cada una de mis palabras y cada segundo
de esta paz, que es casi infinita...

Cae la tarde
y todo ha sido un recuerdo.
Sólo unos versos.
La magia de un instante.



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Murcia, 20 de junio de 1985