jueves, 22 de agosto de 2013

MEMORIAS DE UN NAUFRAGIO | CRISIS



No lo sé con seguridad, pero creo que estoy en crisis.
Me siento en crisis. En una crisis que me envuelve.
Me siento en el ojo de un huracán, fulminante y devastador.
Sé que me rodea, que me abraza, que me muerde.
Que me atormenta en la soledad…
Y siento dolor…

Después, cuando todo haya pasado,
hecho un trapo,
me arrojará
burlona a la orilla
en una ola sin aliento ni destino...
En una moribunda y solitaria ola.
En una ola a una playa...
A la playa de la vida.
A la vida que rápida y lenta se acaba.
A la vida que rápida y lenta termina.
Después sólo quedará un suave rumor de caracolas
cuando nos hayamos ido.
Cuando sólo seamos un profundo y eterno olvido.

No sé qué hacer. Captura y retiene mis ideas.
Las palabras en mi mente
suenan mediocres
y huecas: marchitadas.
Ajadas.
Deshabitadas.
Sin valor.
Sólo mienten.
Estoy en crisis, lo presiento.
Lo noto en mí. Me acecha una desidia: un mal viento.
Tengo un pálpito,
un mal presentimiento.
Implacable.
Inacabable.
Insondable.

¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me atornillas?
¿Por qué te esparces,
te creces,
te retuerces
dentro de mí, como una bestia infame y diabólica?
No lo sé con seguridad, pero creo que estoy en crisis.
En una crisis extensa, negra y demoledora que destruye mis ideas
para dejar sólo paso al silencio.
Sólo a la tarde que languidece bajo mi mirada.
Sólo a mis ojos que ya no miran nada.
Sólo a mi vida solitaria y derramada.
Sólo... a mi vieja alma herida y derrotada.




José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Murcia 2002

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