viernes, 23 de agosto de 2013

CONVERSACIONES CON B | FUERA, LA NOCHE SE ESPARCÍA. DENTRO, HABÍAS SIDO MÍA...



Ayer fuiste mía.
Fuera, la tarde calcinada, ardía.
Fuera, la tarde herida, moría.
Pero tú, dentro, eras mía.
Me contabas con temor tus miedos
mientras la tarde angustiada se desvanecía.
Y te miraba y te pedía por Dios serenidad y fortaleza...
Te pedía que fueras mía...
Sólo, únicamente mía.
Fuera, la tarde herida se desangraba, moría...
Dentro, seguías siendo mía.
Te enredaste en mi cuerpo
y el mío en el tuyo.
Fuimos uno.
Uno solo.
Anduve con ansia tus caminos
y tú los míos.
Nos amamos.
Exploré cada palmo de tu piel.
Viví, bebí de ti, en ti,
de lo más profundo de tu ser.
De tus deseos
que se hicieron fuego, besos.

Fuera, la tarde languidecía...
Sin detenerse se detenía...
Dentro, te sentía mía.
Llegó la noche. Maldita melancolía.
La noche cálida se abría.
La luna, pálida y eterna, en el cielo estrellado sonreía.
Pero tú seguías a mi lado. Abrazada. Vencida.
Bendita agonía.
Tu cuerpo desnudo junto a mí, hervía.
Fuera, la noche se esparcía...
Dentro, mágicamente, habías sido mía.




José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Murcia, 2003


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