viernes, 23 de agosto de 2013

CONVERSACIONES CON B | LA LUZ DE TU MIRADA



La noche,... ha llegado la noche, pero todavía huelo a ti.
Hace muchas horas que no te veo, pero sigo oliendo a ti.
Intensamente. Muy intensamente. Demasiado intensamente...
Mi mente retiene tu frescura.
Tu sonrisa, tu aroma, tu dulzura...
Penetra como una espada
en mi desgastado y roto corazón de poeta.
Y me enamora en cada gesto
esa mirada tan tuya, tan triste
que entre los ojos se te desliza.
Se te asoma. Y me da pena. También tristeza.
Y me pregunto con rabia y tibieza
¿Dónde he estado yo...?
¿En qué mar? ¿En qué firmamento?
¡Qué despropósito!
¡Qué contratiempo!
¡Qué estupidez! ¡Qué pérdida de tiempo!
¿Cómo he sido tan necio?
¿Cómo no me he dado cuenta
si hasta llegar a tu orilla mi vida era una tormenta?


… Si hasta llegar a la luz de tu mirada
mi vida no era... No ha sido casi nada.
Y creía que no me quedaba una sola estrella
qué contar...
¿Por qué, entonces, tan alejado de tu playa?
¿Por qué, entonces, tan alejado de tu mar?
Tu mirada triste me apasiona
y me obsesiona.
Y me pregunto con frecuencia
cómo he podido vivir sin sentir tu fragancia.
Cómo he podido vivir sin la luz de tus ojos.
Sin esa luz que tanta luz arroja a mi vida.
Que aleja, que olvida
mis caminos de sal. Toda mi melancolía.
Mis días convertidos en noches.
En noches de amarga y lacerante poesía.
Y en bruma y angustia el triste hastío de mis días...



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio


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