jueves, 22 de agosto de 2013

MEMORIAS DE UN NAUFRAGIO | OJALÁ MAÑANA...



Hoy busco desesperadamente un poema
y sólo me nacen silencios, de nuevo…
Hoy busco un poema
y sólo me nace angustia.
Una angustia implacable y feroz que se mezcla
con la misteriosa música de Enigma,
y me transporta a callejones oscuros
donde mi mente,
sin pretenderlo, se pierde.

Hoy busco un poema
y sólo me nace angustia.
Una angustia oscura
porque ella, desde sus sombras,
me produce sombras…

Porque ella, desde su agonía,
me produce agonía.
Hoy busco a toda costa un poema
para evadirme,
para fugarme
de esta cárcel de angustia,
pero sólo me nacen palabras huecas
que perforan mi ánimo reventado.
Porque me siento solo y abrumado,
agotado.
Porque me siento incapaz
de sobreponerme a esta lacerante situación
de desamparo.

La música se va enredando en la habitación
como un perfume fatal y extraño.
El silencio se rompe en manojos.
La tarde, lenta y opaca, cae ante mis ojos.
Melancolía.
El teléfono no suena.
Mi alma, de nuevo, se vacía
en cada renglón.

Y sigo, sigo desesperadamente escribiendo,
buscando un camino,
un sentido,
un rumbo que seguramente no existe,
porque no existe lo que jamás existió,
lo que jamás hubo;
mi corazón solitario, al parecer, nunca tuvo
ese derecho.

Y sólo me queda a cambio esta soledad
que llena mi copa, una vez más, de soledad…
Y de nuevo la música invade
mis recuerdos
y a la tarde que, oscura y mustia,
se deshace temblorosa e inquieta
en los brazos de mi angustia.

Y sigo escribiendo, sigo escribiendo
como un suicida, no me detengo…
Como si no pasara nada,
como si a mi alma machacada
no le importara este duelo.
Como si las sombras no subiesen
y trepasen
por mi mente desesperada
y atribulada.
Como si no creciesen como cipreses mirando al cielo…

Y busco un poema, lo busco…
Pero sólo encuentro llagas
y gaviotas muertas…
Me siento angustiado,
atrapado,
en este callejón de la vida
que sólo me brinda desamor,
que se burla a cada paso
de mi puerca existencia.

No me queda nada,
sólo unos versos y toda la melancolía,
una melancolía que se enreda
y me abraza.
Sólo estas líneas hartas…
Hartas de decir ¡Ojalá!…
¡Ojalá, mañana, muriese!
¡Ojalá, mañana, no despertara!



José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Murcia, 2002


No hay comentarios:

Publicar un comentario