jueves, 22 de agosto de 2013

MEMORIAS DE UN NAUFRAGIO | YO PREGUNTO AL AMOR



¿Dónde estás, amor? ¿Viniste ya?
¿Llegaste ya? ¿Fue simplemente un sueño,
o un deseo de mi febrilidad?
¿Dónde estás, amor? ¿Qué haces ahora?
¿Hacia adónde vas?
¿Por dónde vienes, si es que vienes?
¿Por dónde estás, si es que estás?     
¿Subes paseando por las aceras de mi alma oscura y asimétrica?
¿O bajas, tembloroso y asustado, casi escondido,
al abismo de mi soledad?

¿Estás aquí?
¿O te quedaste junto a mí
aquella tarde de primavera en la Redonda?
¿Te quedaste allí junto a mi guitarra?
¿Te dormiste junto a mis sueños?
¿O, acaso, a ti también te soñé?

Qué difícil es evocarte,
qué difícil es decirte
que siempre te soñé como te necesitaba,
y no cómo te encontré.
No como viniste,
vestido de sombras,
cargado de angustia.

¿Dónde estás, amor? Seguramente soñé que soñaba.
Y si no es así ¿Cuándo extendiste tu mano blanca?
¿Cuándo besaste mi boca para darme la luz?
¿Cuándo iluminaste mis sentidos?
¿Cuándo, desde tu mano, mis manos temblaron?
¿Cuándo, desde tus ojos, mis ojos te vieron?
¿Cuándo, desde mi voz y mi guitarra, nacieron
mis poemas?

¿Por qué se quebraron de esa absurda manera?
¿Por qué me atormentaste? ¿Por qué destrozaste mi quimera?
¿Por dónde vienes, si es que vienes?
¿Por dónde estás, si es que estás?
¿Dónde estás, amor, que no te encuentro?
¿Estás fuera o dentro?
… Tan dentro de mí que no soy capaz…

Lo cierto es que, a veces, te presiento,
pero no sé, no estoy seguro.
A veces siento
tu mirada,
esa mirada redonda y limpia.
Otras, en cambio, no siento nada;
es como si nunca hubieses existido.
Tu desdén, entonces, me hiere y me desgarra.
Y porque al final, creo, que el amor como el olvido
son una misma cosa, una misma unidad.
Una verdad indivisible, amarga, letal, inmediata.
Todo se envuelve en un mismo y cruel sentimiento;
una me hiere,… la otra me mata.




José Hdez. Meseguer
Memorias de un Naufragio
Murcia, 14-15/ 4/ 2003 


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