jueves, 5 de enero de 2012

NUEVE CARTAS A PENÉLOPE | 3ª CARTA



Esta noche.
Ahora. En este momento, me encuentro
totalmente hundido. Hundido y solo.
Siento una inmensa agonía
que me atenaza la garganta
y tengo ganas de llorar.
Unos inmensos deseos de llorar.
Si estuvieras conmigo, …
si estuvieras …

¡Dios mío!
siento una angustia
terrible que se apodera de mí
por momentos, …
si estuvieras conmigo, …
si estuvieras …
Me cogería con fuerzas a tu cuerpo
hasta hacerte daño, vida mía, …
porque tú eres mi refugio,
la habitación de mi alma
que nadie ha violado aún, …
y te amaría con todo mi ser,
y después
me refugiaría como un niño
entre tu pecho, para que me dieras
el calor que hasta ahora
se me ha negado como una religión.
Si estuvieras conmigo esta noche …
si estuvieras …

Hoy te necesito más que en toda mi vida, …
pero estoy solo.
Completamente solo.
Ahora siento, amor mío,
una terrible necesidad de ti.
De estar entre tu cuerpo, …
de estar entre tus ojos …
Pero estoy solo.
Hoy he perdido, en algún lugar,
la risa, … la fe, … mi Dios, …
tus ojos infantiles
llenos de gaviotas y cielos
intensamente azules.
Sin poder evitarlo,
de repente,
me he encontrado
con la más absurda oscuridad …
                                                                              

José Hdez. Meseguer
Nueve Cartas a Penélope
Madrid, 4/ 9/ 81

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