jueves, 5 de enero de 2012

NUEVE CARTAS A PENÉLOPE | 7ª CARTA




Si no fuera por ti…
si no fuera
porque estás a mi lado
proyectando mi vida,
destruyendo el pasado…
Si no fuera por ti…
si no fuera
porque me sigues fiel
sin un gesto de amargura,
ni un momento de rencor,
ni siquiera
una mirada de duda
aunque, a veces,
te cause dolor.

Si no fuera por ti…
si no fuera
porque con paciencia
aquietas mis fracasos
y mis horas de angustia
y mis melancolías
y mis noches de hipocondría
y mis días
hastiados…
Si no fuera
porque con tus silencios
hilvanas mis escasos sueños
y mis momentos de amor
y mis intentos
por sobrevivir…

Si no fuera por ti…
que navegas a mi lado
sin cansancio.
Que me empujas a la lucha
diaria de la monotonía
sin un sólo gesto de flaqueza…
Si no fuera…
porque eres mi Dios,
mi camino,
mi posada,
mi destino,
mi fortaleza…
el trazo sutil
de mi pluma peregrina,
mi cielo de abril…
Si no fuera por ti…
realmente no sé
qué sería de mí…
Me hundiría
en el miedo de las sombras
y no sería
capaz de luchar.
Me vería inútil.
Inútil e impotente.
Solo ante el mundo
caminando entre la gente.

Si no fuera por ti…
si no fuera
porque vas delineándome los pasos
en las tinieblas.
¿Si no fuera por ti,
qué sería de mí,
después de los fracasos?
¡Ah! mi amor,
si no fuera por ti…

Si no fuera
porque haces más tierno
mi camino,
más dulce mi frustrada acera…
Si no fuera así,
creo, que jamás hubiera
dejado de ser ave
taciturna, buscando
el tibio calor de la primavera;
seguiría siempre solitaria.
Siempre errante y pasajera.
                                                                          

José Hdez. Meseguer
Nueve Cartas a Penélope
Murcia, 28/ 3/ 1.982


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