domingo, 24 de agosto de 2014

ÁLTER EGO | ARRODILLO MIS SENTIMIENTOS



Arrodillo mis sentimientos
de sentimientos contrapuestos.
De olvido,
por luces y sombras recorrido.
Nombres y fechas sin recuerdo.
Heridas sin sangre.
Senderos sin huella.
Noche clara, al tiempo, sin estrella.

Arrodillo mis sentimientos
con los ojos firmes y pretéritos:
saber que existes
es saber que has muerto.
Saberte cerca
es sentirte lejos.
Saberte aquí
es presentir tu ausencia.

Arrodillo mis sentimientos
de pasión dormida;
tal vez, asesinada.
Por eso, verte,
es no sentirte.
Saber lo que sé de tu vida
me produce, apenas, una patética sonrisa...
Y tú sabes que lo sé: esa será para siempre tu herida...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego

ÁLTER EGO | MI INFANCIA, DÍAS DE INVIERNO...



He estado paseando mi vida y mi pretérito imperfecto
como un errático vagabundo, entre sendas y huertos.
Y un alazán encendido de ayer y recuerdos
ha recorrido mi alma sola y mi mundo ciego, mudo y yerto.
Me ha devuelto, sin procurarlo, al vértigo inexplicable.
Al vértice probablemente inaceptable.
Al suspiro. Al matemático instante.
A la fiebre delirante.

Al momento preciso. Al preciso momento.
Al justo y mágico soplo de cuando fui un crío sin serlo,
y creció, sin querer crecer, antes de tiempo.
Y me ha capturado, me ha envuelto…
Me ha devuelto en un extraño y misterioso billete de ida y vuelta.
Súbitamente, ha revuelto de nuevo mi cabello de rizos
y fragancia.
Y en un insólito hechizo,
reservado sólo a los poetas,
a lomos de un lánguido suspiro del pasado,
me ha secuestrado hasta llegar de nuevo a mi infancia.

Y hoy, más de cuarenta años después,
con la mochila de los sueños marchitada y vencida,
por un segundo casi inmortal me he sentido preso, anclado, varado,
moribundo; precipitado a un ayer de luces de septiembre.
De garabatos y escuela de verano. De tardes de huerto.
De temblores. De mal de amores.
De primeros, de lacrimógenos versos.
De días de colegio.
De tardes encendidas…

Y me he dejado arrastrar como un idiota
por el momento, fugaz y eterno,
de mi pasado. Sin apenas pretenderlo. Sin apenas intentarlo.
Me he mecido en el recuerdo. En el denso perfume de la memoria.
En el indestructible aroma de los granados y los limoneros.
En el inagotable verde de los cipreses y los olivos.
Y casi adormecido, cautivo,
he galopado otra vez hasta mi niñez atrapado en la boira
de los años, para llegar a los días de lluvia.
Otra vez a los días de invierno…



José Hernández Meseguer.
Álter Ego.


ÁLTER EGO | EL TIEMPO NO SABE



Pretender apedrear el Sol con los recuerdos,
acariciar con los dedos la línea del horizonte buscando el verso,
intentar arrancar el dolor de la memoria en un esfuerzo,
se hace imposible. Pero, sobre todo, es el más inútil de los deseos.
El más delirante y estúpido de los anhelos.

El Tiempo no sabe caminar hacia atrás.
Nunca lo hace. Jamás regresa.
Sólo nos devuelve, como mucho,
sus cadáveres; brumas
de suave angustia, que caminan desde mi mente hasta mi pluma.

Hurgar en las heridas sin sangrar,
deshilar pensamientos al aliento de los sueños que se ahogaron
en las noches veladas, sin destello.
Sentir cómo una soledad mordaz escupe sobre mis llagas
devorando mis últimos intentos de volar.

Advertir cómo, en la calle, la oscuridad avanza
con pasos de silencio
y dentro, mi alma, se inquieta, se desvanece, se despedaza
en ejércitos de agujas invisibles,
no sirve de nada. Son sólo lágrimas de cemento.
Sólo lamentos.
Lamentos sin sentido.
Es irreversible.
El Tiempo no sabe caminar hacia atrás.
Nunca lo hace. Jamás regresa.
Sólo nos devuelve, como mucho,
sus cadáveres; brumas
de suave angustia, que caminan desde mi mente hasta mi pluma...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego


ÁLTER EGO | ESO ES TODO, APENAS NADA



A ese árbol de ojos rojizos, cipreses de sombras.
Sombras en lanza.
Crepúsculos que decapitan la esperanza
que la tarde tibia despedaza
en trozos de silencio. En silencios que acarician y abrazan
la lágrima inoportuna de una oportuna soledad.

A ese instante que no llega
aun cuando mis torpes e inquietos dedos le reclaman
y le gritan a voces de lamento, desde mi oscuridad.
A ese vacío letal que tanto me vacía y me llena de ansiedad.
A ese verso de aristas desconocidas e imprecisas
que me quema las entrañas incapaz de vomitar,
aun cuando mis manos temblorosas lo buscan, pero no lo hallan.

A esa tarde que por fin se desvanece, se desmaya,
leve en las esquinas.
Que revolotea sin mirarme y huye apresurada
de mi vida,
sin ofrecerme más que un guiño de olvido en la mirada,
en su indefinida mirada dorada...

Es todo cuanto quería;
derramar lenta,
en el vivificante soplo de la noche acelerada,
mi agonía.
Eso es todo, apenas nada...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Murcia, 2006

ÁLTER EGO | AHORA...


Ahora que estoy solo. Ahora que sé que no te veré.
Ahora que la sombra de la tarde crece.
Ahora que el día, lento, en mis brazos se desvanece.
Ahora que estoy sin ti…

Ahora que el silencio, en silencio grita.
Ahora que los minutos muy despacio se marchitan,
desfilan ante mí y se detienen para recordarme que sigo sin ti…
Ahora que te amo más porque no te tengo.
Ahora que te siento muy adentro,
aunque no oiga tu voz…

Ahora que sigo oliendo a ti,
en mi cama, en mis dedos, en mí.

Ahora que adivino tu inquieta presencia
en las esquinas de mi casa hablándome de tu ausencia.
Ahora que necesito decirte cuánto te amo.
Ahora que reviso las horas que faltan para que estés conmigo.
Ahora que cuento los segundos para que estés aquí…

 


José Hernández Meseguer
Álter Ego
22 de julio de 2007                        

 

ÁLTER EGO | A TI, SOLEDAD...



A ti, Soledad, por tus suaves manos blancas.
Por inundar de palomas mis letras.
Por tus miradas; a veces dulces,
a veces crueles,
pero siempre limpias.

Por tus largos silencios;
a veces cargados
de angustia,
a veces de melancolía,
pero siempre dispuestos
a darme las alas precisas
para soñar despierto. 


José Hdez. Meseguer
Álter Ego

ÁLTER EGO | SI ES QUE ALGÚN DÍA VUELVO A VERTE...



No sé si volveré a verte.
No sé si volveré de nuevo a besarte.
Tan sólo, no sé...
Pero aunque te hayas ido, aunque te fuiste,
de alguna manera también te quedaste.
Sí, amor; eso es lo más importante.
Porque el recuerdo de mis dedos
y mis labios
se quedaron enredados
en tu pelo bruno.
Y mis besos
se perdieron frenéticos por todo tu cuerpo.
No, no me importa no volver a verte;
has dejado tu aroma derramado por mi casa.
Y tu aliento y tus gemidos, dormidos en mi cama.
Y el canto sonoro de tu risa
retenido en las aristas, en las cornisas
de mi vida.
Y así, porque estás más lejos, te amo más.
Más aún. Intensamente. Siempre más.
Con más pasión, con vehemencia, vehementemente.
Con deseo. Con un delirio casi doloroso. Irreverente...
Todo eso, porque no sé si algún día te veré.
Porque no sé si algún día volveré a verte...

Yo, por mi parte,
seguiré caminando, navegando.
Navegando solo. Sólo navegando.
Caminando a través de mis silencios.
Caminando caminos de nadie.
Vomitando palabras llenas de miedo.
Desnudando segundos, horas y días, poblados de vértigo.
Abriendo ventanas a mis quimeras en la noche vacía y rota.
Lanzando, ladrando como un perro, estúpidas palabras a la Luna.
Cerrando puertas a un pasado que me devora y me derrota.
Seguiré, sin duda, llorando poemas al caer la tarde.
Trenzando versos en mis ojos, en el aire.
Imaginando historias, imaginando...
Recordando tu mirada de niña, siempre recordando...

Y pasado un tiempo,
si es que algún día vuelvo a verte,
hablaremos sin rencor de cómo nos va.
De cómo nos ha ido.
De a quién conocemos.
De a quién, en ese tiempo, hemos conocido.
De quién nos acompaña en ese instante.
Por quién de amor morimos...

Entonces, sólo entonces, te diré sereno,
con la mirada detenida
en la tuya; anclada, maniatada, fijada, en el almíbar de tu mirada...
Si es que te veo,
si es que algún día vuelvo a verte,
que nunca, a pesar de todo,
dejé de quererte...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Murcia, 30 octubre de 2005

ÁLTER EGO | LA DUDA



He querido hacerte un poema...
No lo sé, quizá, a mí mismo.
Lo cierto es que no he podido;
la pluma de mis palabras se ha derramado en silencio.
En mi propio abismo.
He perdido, sin poder evitarlo, el camino
de regreso a tu mirada...
Me he extraviado en extrañas esquinas,
de aristas imprecisas,
en alguno de los muchos ángulos de mi inoportuna confusión...
Y ahora, ya no recuerdo, tengo dudas;
no recuerdo exactamente de qué color eran tus ojos;
si pardos o acaso glaucos...

No recuerdo, tampoco, ahora, el color imposible de tus labios.
No sé si fueron los mismos que me besaron
o si los mismos que te soñaron.
Si mis sentidos olieron la sal de tu cuerpo
o si sólo, calladamente, la desearon.
No lo recuerdo...

Me estoy perdiendo inevitablemente en la afonía de mi lamento.
En la angustia de este maldito silencio;
en un abismo tenebroso e incierto
de besos apagados y desleídos.
En la duda misma de mi triste y, cada vez más,
absurdo y desgastado argumento...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego

ÁLTER EGO | LA ESTÚPIDA DEMENCIA DE LOS MUERTOS [2]



Pero no, no has podido...
Desde la demoledora memoria del odio,
finalmente, te has dejado vencer.
Por la venenosa memoria de la angustia
te has dejado mecer.
Ninguna de las voces llegó a tiempo;
los gritos no aplacaron tu sed.

Y así, con la mirada atravesada
por la felonía, pero también por tu estupidez,
has ido cayendo al acantilado.
Al foso indescifrable, inanimado,
de los que viven porque no saben morir.
De los que viven sin saber por qué ni para qué.

De los que mueren, al fin y al cabo,
porque no han sabido,
no han querido
o no han podido
echar un cabo
a tiempo en su propia tempestad,
en su coherencia ni en su raciocinio.
Ha sido para ti más fácil buscar, sin más, el vaticinio
de tu propia destrucción...

¿Por qué no has podido...?
¿Por qué no has sabido...?




José Hdez. Meseguer
Álter Ego
In Memoriam de Pedro González Lorca


ÁLTER EGO | SI PUDIERAS VERTE...



Si pudieras verte con mis ojos.
Si pudieras amarte con mi amor.
Navegar como navego por tu cuerpo
y desde tu cuerpo ser yo...
Si pudieras besarte con mi boca,
si pudieras acariciarte con mi lengua,
andar como ando, como recorro tus veredas, tus sendas,
y desde la fragancia
de tu cuerpo ser yo...
Comprenderías, por qué tu ausencia
me hiere,
me atenaza,
me atrapa, me mata,
me detiene...
Comprenderías, por qué hilvano los segundos
desde mi ventana hasta tu ventana.
Y por qué, en tus noches más tristes, más lánguidas,
soy tu estrella más temprana...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Navidades 2005


ÁLTER EGO | LA ESTÚPIDA DEMENCIA DE LOS MUERTOS [1]



... Y al observar sus cadáveres flotando,
amontonados, en los márgenes del desprecio
o la felonía,
la verdad se me arrodilla
y descubro sin acritud, ni lágrimas, ni sangre, ni hipocondría...
sólo desde mi silencio, casi de puntillas,
todas las causas...

Y es que, en realidad, los besos que se creían olvidados,
cuando las caricias eran deliberadamente evitadas,
sencillamente ya se han derramado,
suaves, pero en otras camas
cuando la liturgia del amor, ahora aletargada;
ahora, mustia y paralizada,
ha cobrado ríos de lujuria desenfrenada
en lechos furtivos de noche apresurada.

Pero yo no, yo no estoy muerto. He sobrevivido
a la traición, y a ti, amigo, te lo digo.
No han podido
quitarme lo intacto, lo cierto.
Sólo, si acaso, cierta estable rutina.
Sólo, si acaso, de mis pasos cierta huella.
Sólo, si acaso, de la mañana cierta bruma.
Sólo, si acaso, de la tarde cierta neblina.
Sólo, si acaso, de mi noche cierta estrella.

Por eso os veo muertos.
Muertos por fuera,
por dentro tan muertos.
Como si el motivo pareciera
que vale más que ellos
o que ellas.
De todos, ése es sin duda, tu mayor error;
tu mayor equivocación, tu mayor deslealtad:
dejar de quererte,
dejar de creerte,
dejarte dejar...
Dejarte de amar.

Y atiéndeme bien: si sus cadáveres flotan
¡Por Dios, no los escuches, no los sigas!
Porque sus angustias, sin embargo,
van a tirar de tu apaleada voluntad
como sirenas locas,
como ecos enloquecidos y dementes
hacia el foso donde se amontonan sin piedad
los perdedores. Los que sin saberlo ya perdieron,
sólo porque equivocaron
besos en busca de besos
y bocas en busca de bocas...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
In Memoriam de Pedro González Lorca




ÁLTER EGO | LOS MONSTRUOS DEL SILENCIO



La noche se alargó
buscando la fría mano de una estrella.
Sin embargo, sólo aquel estrepitoso vacío
me guiñó sus ojos de silencio.

Melancolía;
ese beso de sal,
ese extraño beso.
Hipocondría;
esa larga mirada atrás,
esa densa sensación, ese espeso,
cruel, recalcitrante y despiadado eco.

Que ya no me muerde,
que ya no me araña,
pero que, en las noches de vigilia,
donde los monstruos del silencio habitan,
emergen desde las sombras
con la boca seca de sentimientos muertos
por la traición, y me invitan
a buscar entre la soledad al poeta
y entre los renglones sus versos.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Navidades de 2005


ÁLTER EGO | CIERTO DÍA...


Cierto día, mi angustia fabricó
un sueño por el que deslizarse.
Y cierta noche, mi agonía delineó
un mar y un arrecife donde encallarse.

Y juntos, una Luna que seguir.
Y juntos, una estrella que adorar.
Para juntos, después de naufragar,
volver de nuevo a navegar.



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Murcia, 2008