martes, 26 de agosto de 2014

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | DILE, AMIGO...



Dile, amigo, si algún día la ves, que deje de sufrir.
Que el verano pasó. Que también se deslizó al otoño.
Que un cielo frío y rojo trajo el invierno. Que ha pasado un año.
Que, muerto el amor,...
¡Corta vida al rencor!
Toca sin más remedio vivir...

Dile, que un viento gélido se fue llevando poco a poco
las heridas, los llantos, las milongas de este loco.
Los trozos, las tragedias, el recuerdo, los malos sorbos del pasado.
Que este mismo viento, golpea ahora con fuerza
la ventana de mi soledad, mi verso derrotado.
Que este mismo viento trajo, con paso lento, una inacabable tristeza.

Dile, que yo también me siento, a menudo, en el derrocadero.
En el abismo donde se liberan de golpe los cobardes, los suicidas,
los que han perdido la esperanza por culpa de sus heridas...
Que me siento tan agobiado como un pez en un maletero.
Tan indefenso como la oveja ante la mirada sádica del carnicero
en este inhumano atolladero que tanto me ha comido la cabeza.

Y que, únicamente, cuando llevo más de una cerveza
y su regusto amargo humedece mis ojos de patética plañidera;
o me gana la partida finalmente la melancolía,
o la euforia que me provoca hasta justifica con cantos su felonía,
la puñalada, la estocada, la traición de sus caderas...

Dile que me siento como un náufrago sin isla.
Que sólo me quedan pedazos, fragmentos, esquirlas
de lo que fue un corazón. Que me siento como un bombero
sin manguera en este frenético incendio.
Que, a veces, me consume. Y otras, consumiendo lo apago,
a tragos, mientras naufrago
perdido en mi propio vilipendio.

Dile, que en ocasiones, la he buscado en el fondo de los vasos,
creyendo que todo fue un mal sueño o una pesadilla.
Que he buscado su rostro, su imagen, en el alba, en el ocaso...
Pero que, enseguida, la realidad atroz, como una feroz cuchilla,
me devuelve veloz de nuevo a mi fracaso.

Pero dile, también, que ya no lloro como un idiota, como un gilipollas.
Que eso se acabó, que no me quedan lágrimas para ella.
Que ya no me aboco al abismo de mi angustia ni persigo su huella.
Que he encerrado mi corazón en un oscuro calabozo.
Que he tirado la llave al fondo de la indiferencia, al pozo.
Al océano de la rutina. Que he calcinado mis emociones a lo bonzo.

Que he amurallado de una vez mis sentimientos.
Que me he vacunado contra esa necia fiebre.
Que he circuncidado con la maestría y la destreza de un orfebre
esta estúpida víscera, si puedo, desde ahora, hasta siempre...

Que ahora sólo sobrevivo como un "Rambo" en el día a día.
Sin preguntas en esta jungla de asfalto, en esta jaula de locos.
Sin ocuparme ni preocuparme de esta sociedad, de esta cofradía.
De este lienzo falso y deslucido. De este pañuelo lleno de mocos.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
22 de febrero de 2008



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | ESTE FOLLETÍN DE CINCUENTA Y UN AÑOS Y UN DÍA



A esta ley tan bien trazada de soledad no le cabe recurso.
Tampoco a esta falta de ilusión.
A esta afonía de sueños, a este desgastado discurso,
a esta vieja canción que tan bien se sabe en mi corazón.
A esta mascarada, a este baile de disfraces, a este concurso
de estupidez que permanentemente me invade
y que de memoria mi memoria sabe;
se descojona de mí y me advierte,
que me persigue, como el Cobrador de Frac, la mala suerte...

A esa mirada sin vida de Polifemo.
A este barco sin rumbo, rumbo al desastre.
A este traje mal hecho, a este maldito sastre
con psicótica vocación de carnicero.
A esta anarquía interior que con frecuencia me asesina.
A este estúpido otear. A este inútil parasemo
donde cada día, vencido, me entrego.
A esta aplastante e inservible verdad.
A este líquido seroso que se hacina
en mi alma y en mis ojos.
A estos renglones, a estos versos, a estos despojos...
A esta pegajosa purpurina
que rezuma en silencio mi soledad...

A esta tierra de secano mental.
A esta parábola de fracasado tahúr.
A esta ausencia de esencia. A esta falta de glamour.
A esta curva que no acaba, que no tiene final.
A esta melodía sin letra ni dios que la cante. A esta geometría
que no sé cómo encajar. A esta sanguinaria rueca
de Penélope que deshila mis proyectos, que altera, que trueca
sin descanso mis propósitos, mis metas.
A esta falta de armonía.
A esta desatinada, perversa y asimétrica asimetría.
A este folletín que dura cincuenta y un años y un día...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
8 de marzo de 2008


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | HACE AÑOS PREGUNTÉ AL AMOR UNA TONTERÍA [2]



Hace años pregunté al amor si había llegado ya.
Únicamente el silencio respondió.
Subí al vértice más alto de mi universo, a mi atalaya.
Pero sólo la soledad callada se manifestó.
Busqué entre los restos de mi naufragio: en mis poemas.
Examiné mis pasiones, mis errores. Bajé a mi playa.
Exploré en su extraña marea, que es el tiempo; elemento
que, sin duda, nos devuelve siempre a la orilla los restos
de tiempos pasados, de experiencias, de amores siniestros...
Y, una vez más, sólo el silencio respondió con voz de silencio...

De eso, claro, hace ya algunos años.
Ahora sé que fue una tontería.
Lo fue, porque entonces, aún soñaba, aún pretendía.
Lo fue, porque entonces, ingenuo de mí, aún concebía
con ansia la espera; la llegada del amor a mi isla, a mi vida.
Una vida en erupción que mantenía incandescente la llamarada.
Pero mi alma, incauta, en su loco afán por amar, no sabía nada.
Aún no había sido suficientemente traspasada.
Aún no había sido víctima suficiente de la felonía y el desengaño.
De eso, claro, hace algunos años.

Todo eso, sin embargo, quedó muy atrás; latiendo si tú quieres,
pero de forma imperceptible. Adormecida.
Pasó. Pasó como pasa la fiebre, la calentura.
Pasó como pasa casi todo aquello que pretendemos olvidar.
Como pasan, fugaces y breves,
los buenos instantes.
También la larga sombra de la desventura...
Ahora... ahora sólo quedan rescoldos.
Invocaciones del pasado. Sólo evocaciones. Cenizas.

Fantasías, ilusiones, reflejos falsos de las tardes cobrizas.
De las tardes de juventud que ardían como un volcán dentro de mí,
en las tardes en las que ambicionaba creer en ti...
Pedazos de sueños convertidos en remiendos, en jirones.
Pequeños trozos transformados en poemas, en canciones.
En recuerdos. A veces indelebles. A veces insoportables.
Intangibles. Fatalmente indestructibles...

Ahora que sé que sólo me queda este día a día,
hasta la llegada del ocaso
y toda mi memoria. Ahora que más sabio que ingenuo repaso.
Ahora que creo que mi vida sólo ha sido una dolorosa utopía,
me dirijo a ti sin odio, sin rencor, sin tristeza ni melancolía.
Más, también, sin amor ni sangre en las venas.
Me enfrento a ti, sí, te invoco sin miedo apenas.
Me rindo sereno, aunque triste, a la realidad.
Con la mochila repleta, llena
de historias que contarme y que contar...

Os presento: aquí, mis sueños convertidos,
mis delirios desmedidos,
mis angustias más obstinadas e irreverentes: mis Poemas.
Aquí, mi Verdad...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
13/15 de enero de 2008

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | ASÍ, BAJO ESTE SOL...



Así camino bajo esta infernal bola de fuego.
Mientras me tienta de cerca el cansancio y la flaqueza...
Ya verás, Nicolás, si no acabo por tomarme una cerveza
en aquel chiringuito
repleto de extranjeras, marisco fresco y 'pescaíto' frito;
saludo a la tribuna...
¡Ocho cañas, mejor que una...!
Y termino diciendo, "Hasta luego...".

... Porque me siento más sediento y exhausto que un picapedrero
en una cantera.
Dando, en este pueblo, más vueltas que un taxi en Barcelona.
Haciendo más gimnasia que aquella "guiri" sebosa y gordinflona.
Andando más que una furcia de carretera.

Yendo, de un lugar a otro, como una carta sin remite;
de ninguna parte a ningún sitio. Buscando de paso un escondite
que me ampare y me cobije. No necesito justamente ahora el envite
de este Sol filibustero.
De este Sol altanero y vanidoso de febrero.

En el fondo,
este astro es un cachondo.
Un Sol pirata y embustero
que prepara a escondidas, por sorpresa, su aguacero.
Que camina por la playa, vacilando, con aires de cuatrero.
¿Qué se cree este Sol de medio pelo?
¿Esta ascua de brasero...?

No me engañas un segundo, Sol de decorado y oropel.
Sé que ocultas, astuto, tras esas nubes de tafetán, el agua a granel.
¡Ah...! Pero yo me piro
como dijo el vampiro.
¡Ahí te quedas,
a mí no me la pegas!
Sólo eres un Sol de baratija, de pacotilla...

Aunque estés radiante como una novia en la capilla
y brilles intenso y redondo, amarillo como una tortilla;
por mucho que lo intentes,
por mucho que quieras.
Aunque aparentes
y seas más chulo que el "Punteras",
no eres más que un Sol de invierno, en esta apresurada primavera...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
1/2 de marzo de 2008


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | COLGADO DE UN BARRANCO, DECÍA LA CANCIÓN...



Este pueblo está colgado, pero no es precisamente de un barranco.
Sino de la caterva de tarugos y babancos
que pululan sin más destino que tomar vinos en los bares.
Este pueblo tampoco es blanco,
ni derrama lágrima alguna
por no ver el mar.
Aquí, en estas latitudes, en estos lares,
en este criadero de lerdos, en esta laguna
de gañanes, en esta fauna de patanes,
el ansia de curro se calma, enseguida, mirando al bar.

Por sus callejas de polvo y piedra, no sé si pasó guerra o cruzada.
Yo creo, que ni el mismo olvido se acordó de pasar por aquí.
Pero los pastores de hoy, eso sí,
conducen unos BMW que te cagas...
Al cura no lo conozco, no voy por su casa, no me va el protocolo.
Al cabo, tampoco, menos mal...
Pero al sacristán, a ese que echaron por hincarse la mistela del altar,
le veo cada tarde, cuando me sirve los cubatas, en casa de Manolo.

De la siega a la siembra. Y de siembra a la siega.
Los días, henchidos de tedio, se calcan cansinos,
del Casino al parque, del parque al Casino.
Al atardecer, emerge el verbo más ácido; la crítica, la venganza
soterrada. Reunión de zorras, asamblea de lenguas viperinas;
comienza la matanza,
perdición de gallinas...
Lenguas erguidas, dispuestas, afiladas como lanzas.
Ha llegado la hora
sin demora.
Escupir veneno
se hace ameno.
Se inicia el desmadre
de las comadres.
Se desata
el látigo de tabas.
La sátira de espino.
A unas les arrancan la piel.
A otras les morderían, si pudieran, la hiel.
Y a otras las meterían, sin más mención, en un traje de pino.
Llega el holocausto pedáneo, el desastre local, la escabechina.
No dejan títere con cabeza entre Aljucer y China.
Sólo se respira, tras el aire, envidia. Puta envidia y adrenalina.

También llega devastador, como una bomba de neutrones,
como el filo de una navaja, con la insensibilidad de un reptil;
frívolo como un vodevil,
servil y homicida como un proyectil,
la hora del escalofrío.
"¿Te acuerdas de mi primo, Fulano de Tal...?
Pues no, no es mi primo (ríe lasciva), se llama Pascual...
A ver —justifica—, de alguna forma he de llevar este hastío..."

En este pueblo, de verdad, todo es mentira;
los enanos llevan zancos.
Los loteros, pantalón corto, zapatos negros y calcetines blancos.
La desdentada, también vende cupones de cuando en cuando.
Mientras ejerce en secreto, o no tanto,
sus favores de yira.
La Sagrada Orden de los Colombófilos, en otra esquina,
se reúne esotéricamente para salvar al mundo.
Zafia y groseramente se despiojan infacundos.
Y Abundio,
el más listo de todos, vende el coche para comprar gasolina.

Las urracas, ocultas tras las cortinas,
se retuercen en sus nidos; van colocando a la gente etiquetas.
Así, entre la horqueta de su crítica y sus chismes a la vinagreta,
no queda, desde el jardín a la replaceta,
alma alguna que no pase de una u otra forma por su guillotina.

Los gitanos con sus guitarras
y los macarras con sus motocicletas,
desde el parque desgarran
cada tarde, sin piedad, la quietud y la calma.
La hacen trizas.
Cuando por fin concluye la locura y la farra,
de madrugada, el silencio, hecho cenizas,
suplica tregua... también mi torturada alma.

Escapad de Aljucer,
no esperes mañana lo que no te dio ayer;
aquí el precio de los pisos está por las nubes. Los bobos sin paga
se multiplican, deambulan como zombis, son una plaga.
Los colombófilos, en clausura, como frailes en cofradía,
veneran a San Palomo Torcaz. Las urracas, entre letanía y letanía,
se devoran unas a otras como lobas en jauría;
se destrozan, se encarnizan arrancándose la piel...
Y yo, entre todos, como un gilipollas; aturdido como un cabo furriel
en día de permiso, sentadito en el andén,
con mi bolso de piel marrón, sigo esperando a mi Penélope, aunque sé
que no vendrá. Cuando supo dónde vivía, dijo: ¡Anda y que te den...!

Y si me toca llorar,
a falta de pan lo hago,
ya que no puedo tomar las de Villadiego,
poniéndome ciego,
en cualquier bar.
Porque ésta es tierra de secano mental.
Imperio del vilipendio.
Seminario de ordinarios.
Reducto de necios sin oficio.
Escribas de la santa diatriba.
Lugar de santos sin grial...

Misa de domingo. Niños. Tedio en el parque. Ruido de motos.
Monotonía.
Un día, por fin, cierra otro día.
Sueños rotos...
... Pero al llegar el crepúsculo, se activa el corpúsculo;
los homúnculos, lejos del fóculo, en grupúsculos,
se reúnen sin falta para ver el partido de fútbol, en un ángulo
del bar de Manolo, en el Triángulo.

Si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas
sin que se enterasen los colombófilos estos,
¡Joder si me iría...! A veces no resisto este lugar, lo detesto.
Pero los poetas, aunque no estemos del todo muertos,
sí estamos un poco, o mucho, en cautiverio:
A mi masoquista soledad le divierte este perturbado monasterio.
Así que, mientras se depila con mis poemas,
se enjuaga las penas;
se mofa, sin disimulo, de esta farisaica comunidad nazarena.
Y, entre vituperio y vituperio,
se lava el chichi con sus patrañas, en este ridículo baptisterio.




José Hdez. Meseguer
A Joan Manuel Serrat
Álter Ego
17 de mayo de 2008


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | CARTA A MI PRIMO



Cuando la conocí pensé en darle un cheque en blanco
tan sólo por el azul intenso de su sonrisa.
O, como poco, un pagaré...
"Mira, no sé si podré o si sabré",
le dije. Pero eso a ella le importó un pijo.
Y yo, que me conozco bien, suspiré y acaté;
no debía romper, en ese instante, la magia de su regocijo
y callé.

Pero ya sabes, primo, aquello de los problemas; entresijos
que van surgiendo del querer sin querer.
Y que tampoco está tan fácil que uno vuelva a nacer...

Al final, a mi pesar, sin pensar, cedí. Nos fuimos juntos.
Esgrimiendo, hacia afuera, una sonrisa de "signal".
Maldiciendo, para adentro, mi esperpéntica señal.

Los pajaritos cantaron no sé qué.
Las nubes se levantaron, no sé a cuento de qué.
Y los cristales de la Estación se lavaron de marrón glasé.
Una estúpida cohorte de violines alados sonó desde los tejados.
Y un grupo de ecuatorianos, que bailaban reggaeton,
nos hicieron palmas al vernos tan postizamente enamorados.

No me importó mucho, hasta hace poco,
compartir con ella, cama, mesa y mantel.
Y dos niñas que mantener, si era menester.
Y por aquello de que por ahí viene el coco
de la madurez, un sitio digno dónde envejecer...

Pero es imposible, primo:
a mujer que me acerco, a hembra que me arrimo,
la cago sin remedio. Y todo, porque puede que sea yo el cretino...
Créetelo de veras, primo, es muy serio lo que te digo.
Y lo mismo que no se hizo la rama de laurel para el pico de la corneja,
sino para el de la paloma; así, del mismo modo, me siento yo en pareja:

Igual que un pingüino haciendo surf en Lanzarote.
Lo mismo que un teatro de guiñol sin monigotes.
Perdido como un pueblerino en Nueva York.
Incómodo y aturdido como una morsa en una bañera.
Ridículo como un cura bailando rock.
Impropio como la risa de una plañidera.

Tan fuera de sitio como un piano en un funeral.
Tan ilógico como un burro en misa.
Tan falso como la falsa moral.
Tan absurdo como un gorila en una cornisa.
Tan dañino como el "fuego amigo".
Tan necio como el poema que te escribo.
Tan majadero como el verso que persigo...

Que sí, primo, que sé que soy un desastre. Un botarate.
Un mentecato. Un torpe. Mis intenciones, un completo disparate.
Me marcho, he de irme, se me hace tarde para este acto,
para este réquiem. Para esta matanza de esperanza,
para este holocausto de desaciertos.

Para esta espina que me apuñala,
que me hace escribir. Y, curiosamente, a la vida me apuntala.
He de seguir con este nuevo desconcierto.
He de seguir con estas exequias, he de asistir a este entierro.
Así que aquí lo dejo. Apago el ordenador y cierro...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
11/12 de enero de 2008

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | TÚ MÁS QUE NADIE SUPO DE MI...



Es ahora, también, cuando me aboco
como un suicida,
como un enfermo de melancolía,
como un loco,
como un borracho hipocondríaco,
a la calle; bajo esta bóveda de ecos.
Bajo esta bóveda de antracita,
que escupe, que vomita
recuerdos indelebles de tiempos que no existen...

Y corro. Y huyo de mí. De mí mismo, como un asesino,
envuelto en palabras de sangre y odio;
como un fugitivo.
Perseguido por serpientes de ámbar
que asedian mi memoria
y se subleban en mi sueño.

Y me siento acorralado por los aullidos del silencio;
por silencios que estallan a mi alrededor en esquirlas
de miedo y me transportan a empujones, como un fardo,
al tenebroso cementerio de los amores perdidos.
Al adverso lugar de los amores muertos.
Al preciso e inquietante momento,
al vértice exacto donde florecen como flores mustias
todas mis sombras.
Entonces, la angustia,
adquiere forma y se transmuta en letra...

Y camino calle abajo
o calle arriba... Sin rumbo apenas.
Pero tú, siempre serena,
te vas quedando atrás, como dormida; esperando de nuevo mi retorno.
Aceptando con tu afonía, cómo, mis pasos,
se disuelven en el eco de la noche y se alejan de ti.
Consintiendo cómo te desnudo de luz y te visto de velado gris.

Mis relojes se detuvieron hace tiempo,
una tibia pero fría tarde,
en un ángulo oscuro. Y tú, más que nadie,
supo de mi tragedia. De mi hundimiento.
Tú, con tus ojos de pintura blanca, supiste de mi llanto.
De mi lamento.

Tú, con tus ojos de madera y tu intensa esencia de teca
supiste darme, en cada rincón, un pañuelo para mi tristeza...
Por eso no me voy. Por eso vengo a verte. Por eso no te dejo.
Por eso, aunque me vaya, aunque esté lejos, no me alejo.
Porque entre tus brazos, cuando me pierdo, me encuentro.
Porque tu silencio es un beso:
mi calma.
Y tu calma, siempre, el motivo de mi regreso.

Eres mi Refugio; lo único que me dejaron. Lo único que tengo.
Lo único que me queda: tú, y esta ambigua soledad que viene y va.
Que se burla, que se divierte
haciendo garabatos en mis Poemas de desamor y muerte.
Que entra y sale. Que viene y pasa...
Eres lo único que del mundo exterior me protege.
Tú lo eres todo... Eres mi casa.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | NO SÉ...



No sé, me repito con frecuencia, si voy directo al matadero
o me estoy metiendo sin darme cuenta
en este callejón sin salida.
Pero como cantaba el cantarero,
en esta lucha de poder que mantengo con mi parienta
sólo cabe la huida...

No sé si me equivoco mucho o poco. Lo cierto es que poco a poco,
esta soga que me cerca,
la advierto más cerca y me desboco; me siento como un cura loco
en una discoteca.

No sé si en este juego, vengo o voy. Si voy o vengo ¡Maldita suerte...!
No sé, si al final, la bruja que me echó las cartas,
en realidad me las tiró a la cara; era ya la decimocuarta
que buscaba. Y más que leerme el futuro,
por cierto, marrón oscuro,
me leyó, como si fuera un delincuente, mi sentencia de muerte.

No sé si mi estrella es ésta o aquella.
Estoy hecho un lío, siento cómo el nudo me aprieta.
No debería ser razón suficiente que sepa endurecerme la bragueta
para envolverme... Pero se muestra tan dulce, tan gentil, tan bella
cuando ella quiere, cuando quiere ella...

Cuanto más saboreo sus labios
más puertas al ayer cierro, más olvido el pasado, más me embriaga.
Tal vez
me equivoco otra vez.
Tal vez no es de sabios,
pero cuanto más me busca, más me halla.
Cuanto más bebo de su licor, más claro, desde mi pedo, lo veo.
Lo cierto es que entre la euforia y la jindama
que por dentro siento, acabo siempre rindiendo armas en su cama.

Esta confusión, este laberinto sin límite, este crucigrama.
Este caos mental se cuelga de mi sueño. Me traga. Me devora.
Y mientras decido y dilucido mi historia de amor con esta abductora,
me distraigo. Trepo como un duende, como un ladrón hasta su lecho,
hasta su colchón.
Me resbalo con sabiduría hasta su vientre, subo a sus pechos.
Me deslizo como una serpiente por su edredón.
Navego por el túnel de sus piernas como un gato de Angora...
Entre sus brazos. Entre su fauna y su flora.
La hago temblar, vibrar, sentir... ¡Le pongo las pilas a mil por hora!

La vida, entretanto, pasea calle arriba, calle abajo.
A su marcha. A su ritmo. A su paso.
Sin detenerse en nadie. En nada. Sin prisa. Sin pausa.
Con motivos. Sin motivos. Pero sin excusa...

No sé si el amor es para mí o es tan sólo un traje de arpillera
que jamás me sentará bien. Aún no lo sé.
Intento no equivocarme por lo que ya me equivoqué.
Sólo sé que su lazo me atrapa, me apresa.
Me envuelve, me seduce, me quema. A veces me embelesa.
Que es muy fácil quererla. Que es muy fácil que la quiera...



José Hdez. Meseguer
A Isabel
Álter Ego
22 de febrero de 2008


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | LA MIRADA DEL ESPEJO [EL MOTIVO].



Tengo un espejo oculto entre la multitud
que aúlla en silencio afónicas palabras de angustia
a la sombra de mi sombra.
A la sombra de mi Sol, a la sombra de mi luz.

Un espejo de ojos ocultos para los demás. Miradas de sal.
De llamadas antiguas que se asoman a mi pluma.
De miradas heridas que caminan de puntillas en mi bruma.
Un espejo que destella como el filo de una navaja en la oscuridad.
Que galopa como un alazán de crines níveas en la serenidad.
Que se aquieta en la revuelta y se subleva irónico en la debilidad.

Un espejo inalcanzable para la gente superficial y anodina
que nace, vive y muere sin más. Gente gris que camina
por el mundo a lomos rucios de su propia estupidez,
enfundada en el insoportable traje de su memez.
Sin nada que transferir.
sin nada que aportar, sin nada que añadir.

Tengo un espejo que me mira y se burla. Que arranca
pedazos de mi alma y los tiende sobre hojas blancas
en una peregrina liturgia de agonía y danza.
Un espejo que se rompe gritando silencios y sangra
poemas malheridos en este naufragio sin apenas esperanza.

Un espejo que devora sin clemencia mi sosiego, mi calma.
Un espejo suicida
que me asesina, que me arrebata la vida.
Que mata
al hombre que soy para hacer emerger desde la tiniebla al poeta.

Tengo un espejo que se agrieta en mi mirada
cuando ya no queda nada.
Un espejo absurdo que me advierte
del vértigo, de la inquietante soledad que me produce la gente.

Un espejo que me persigue,
que me hostiga,
que languidece,
que se retuerce bajo mis dedos.
Que se divierte
con mis heridas,
mientras gotea despacio, sin prisa,
desde el fondo más hondo de mis entrañas,
un imparable exceso
de melancolía.
Un espejo que me araña
versos,
mecido en los hipocondríacos brazos de la hipocondría.

Que brota silente en la noche como un ladrón.
Que trepa suave hasta el balcón
de mi recuerdo herido y maltrecho. Que se desliza
ante mí, sobre mí, con piel de seda y corazón de hiena,
en un vuelo de tristeza.
Y yo, casi siempre, cautivo de mi torpeza,
me dejo llevar, me dejo ir.
Es así, como preso de mí,
comienzo a crear, hermano mío, comienzo a escribir...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Diciembre 2007




RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | DESDE AQUÍ...



Desde aquí. Desde este embarcadero
de Águilas, te vuelvo a evocar, mar. Triste pero sereno.
De nuevo, una vez más, te sueño.
Desde este otero luminoso, solitario, marrón, roqueño,
diviso el espejo añil de tus ojos y, absorto, te venero.

Desde aquí, desde este muelle, a ti también te invoco.
Y lentamente, poco a poco,
abrazo, toco,
uno a uno, mis recuerdos. Tal vez te echo de menos.
O quizá no. Lo que echo en falta es mi sonrisa.
Hace un año, más o menos,
la vi por aquí, correteando por las dunas, aupada en la cornisa
de estas mismas rocas. De esta misma playa...

Aquí, desde esta misma atalaya,
desentierro versos, historias que tuve que haber enterrado,
olvidando datos que nunca debí haber olvidado.
Me repito, entonces, sin pensarlo apenas,
entre labios, el Poema 20 de Neruda:
"... Puedo escribir los versos más tristes...".

...Y aunque sé que sigues ahí, aunque sé que existes,
algo me lo impide, estoy olvidando... Ya no puedo.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Águilas, Murcia, 1 de marzo de 2008



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | PALOMITA, PALOMERA...



Ibas, Palomita, palomera,
de rama en rama, organizando líos.
Creando fama. Buscando tíos.
De enredadera en enredadera.

Pero siempre como una perra, detrás de un traje y una posición.
Obsesionada, malhumorada, como un drogadicto sin cocaína.
Dispuesta, como un exhibicionista sin gabardina,
hasta conseguir tu meta: engañar al bufón.

No te importó, para ello, aniquilar a tu adversario,
desenvainar la espada, tirarle a degüello.
Entre lágrima y lágrima, cortarle de paso el cuello
y rezar a su salud, en el hospital, un rosario...

Tu objetivo estaba claro: más claro que el clarete de Rioja.
Y no era precisamente ni el amor ni su polla.
Sino encandilar al barrio, sacar la panza; eres algo puta, pero no tonta ni coja;
te fascina tomar cubatas, beber cerveza, comer centolla...

Has previsto tu futuro con todo detalle.
Sin embargo, lo presiento oscuro, por si no lo sabes.
En cualquier esquina, en cualquier calle,
siempre habrá otra cintura, otro talle
que trabajarse y que trabajar; otra copa que tomar.
Una rayita a tiempo que esnifar...

Siempre habrá una zorra más zorra que tú. Y más astuta.
Unas tetas que mostrar, un baboso hipnotizado... ¡Qué más da!
A tu payaso sólo le gustan o las débiles o las putas.



José Hdez. Meseguer
A Paloma. Por su maquiavélico "savoir faire"...
Álter Ego
Murcia, 2008


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | LUCES DE SEPTIEMBRE



He estado paseando mi vida y mi pretérito imperfecto
como un errático vagabundo, entre sendas y huertos.
Y un alazán encendido de ayer y recuerdos
ha recorrido mi alma sola y mi mundo ciego, mudo y yerto.

Me ha devuelto,
sin procurarlo, al vértigo inexplicable.
Al vértice probablemente inaceptable.
Al suspiro. Al matemático instante.
A la fiebre delirante.
Al momento preciso. Al preciso momento.
Al justo y mágico soplo de cuando fui un crío sin serlo,
y creció, sin querer crecer, antes de tiempo.

Y me ha capturado, me ha envuelto...
Me ha devuelto en un extraño y misterioso billete de ida y vuelta;
súbitamente ha revuelto
de nuevo mi cabello de rizos
y fragancia.
Y en un insólito hechizo,
reservado sólo a los poetas,
a lomos de un lánguido suspiro del pasado,
me ha secuestrado hasta llegar de nuevo a mi infancia.

Y hoy, más de cuarenta años después,
con la mochila de los sueños marchitada y vencida,
por un segundo casi inmortal me he sentido preso, anclado, varado,
moribundo; precipitado a un ayer de luces de septiembre.
De garabatos y escuela de verano. De tardes de huerto.
De temblores. De mal de amores.
De primeros, de lacrimógenos versos.
De días de colegio.
De tardes encendidas...

Y me he dejado arrastrar como un idiota
por el momento, fugaz y eterno,
de mi pasado. Sin apenas pretenderlo. Sin apenas intentarlo.
Me he mecido en el recuerdo. En el denso perfume de la memoria.
En el indestructible aroma de los granados y los limoneros.
En el inagotable verde de los cipreses y los olivos.
Y casi adormecido, cautivo,
he galopado otra vez hasta mi niñez, atrapado en la boria
de los años, para llegar a los días de lluvia.
Otra vez a los días de invierno...


José Hdez. Meseguer
Invierno de 2007
Álter Ego

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | HOLA, VIDA



Hola, vida,
te llevaste la ilusión.
A cambio me dejaste la herida.
Hola, vida,
me robase los besos
que anhelaba.
A cambio me dejaste los versos
que soñaba.
Sólo versos de desamor.
Por eso, vida, ahora que me robas la vida...
Ahora que nada fue lo que me prometías,
que nada se hizo como yo imaginaba, ni siquiera como yo quería.
Ahora que me usas,
que me atacas, que abusas
de mi melancolía.
Que me partes el alma con esta realidad
tan cruel, tan inhumana, tan fría...

Ahora que al fin has destrozado mi barco,
y el color zarco
de este inmenso océano me ciega;
quisiera, en este solitario islote, hundir mi vida, mis ojos...
También en su horizonte de tonos verdes, amarillos y rojos.

Y, en el eterno naufragio que me queda,
sosegar lo que aún permanece oculto en mi alma.
Poder rescatar sin miedo, al menos,
los restos hundidos de mis sueños;
mi experiencia, mi memoria, mis despojos...


José Hdez. Meseguer
Enero de 2008
Álter Ego



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | OTRO AÑO



Se desliza suave ante mi ventana y me saluda.
Yo también le miro.
Esgrime un extraño guiño que aún no comprendo.
Un gesto que iré vislumbrando con el paso de los días.
Con el paso del tiempo.
Silente y taimado me observa.
Cauto como un gato en los aleros.
Eventual e imprevisible lo presiento.
Insolente como un guerrero.
Herido y maltrecho lo admito.

Su desafiante y fría mirada me inquieta, posada en la mía.
Agazapado me acecha.
Sospecho lo que sin decir sospecha.
Sus diminutos ojos, de minutos y horas, me turban.
¿Cuántos enigmas detrás de ese rostro sin rostro se ocultan?
Me pregunto con cierta sensación de inquietud, qué me señala.
¿Qué quiere de mí? ¿Qué pretende decirme? El misterio me angustia.
Y qué, desde su secreta llamada, me ofrece.
¿Podrá evitar lo que a mi alma languidece?
¿Qué obstáculos tendré que brincar en esta carrera sin sentido?
Así sobrevivo, permanentemente cautivo
entre ambos cauces:
Entre un presente agónico que se desvanece mientras escribo
y un futuro que comienza inexorable y voraz a renglón seguido.

Es un devenir colmado de anhelada esperanza.
A él preciso abrazarme. Y a él me abrazo. Lo necesito.
Es un devenir repleto de sucesos que nadie podrá evitar.
Un devenir de objetivos. De planes, de desafíos, de retos.
De sueños, de angustias, de logros, de alegrías, de penas.
De ir y venir, de luces y sombras, a la sombra de mis poemas.
De traiciones, de amores, de odios, de olvidos, de secretos.
De frustraciones y cansancios en este críptico alfabeto.

Aquí estoy.
Hacia a ti voy.
Sin pausa, sin prisa.
Viviendo despacio. Muriendo deprisa.
Viviendo sin vivir. Muriendo sin morir.
Tratando de luchar. Intentando huir.
Sin rumbo navegando.
Casi siempre naufragando.
Expectante, ansioso, apasionado, inquieto, decaído.
Alarmado, impasible, temeroso, ensombrecido...
Oteando, delirante y exhausto, desde este cruel parasemo.
Aquí estoy. Aquí te espero. Aquí te sueño. Aquí te temo.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
7 de enero de 2008



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | MIGUEL ÁNGEL, EL DEPREDADOR



Detrás de ti, de tu aparente imagen de hombre de negocios.
Detrás de ese afilado perfil de hombre bien,
se hospeda como un tumor, la maldad que escondes tan bien.
Encubres tu corrupta moral. Y, cómo no, a tus socios:
"Blanquita", "Passport" y "Enderezol":
Viagra, cocaína y alcohol.

Te tenía por una persona normal. ¡Qué tonto fui! ¡Qué idiota...!
Mientras yo, ingenuamente, cantaba por Serrat en el mostrador
de aquel bar, tú, con la habilidad de lo que eres, un depredador,
ya te habías puesto las botas...

Detrás de esa fachada se oculta un bufón, un mediocre actor.
Sin embargo, a solas, cuando te miras al espejo
de la persona que fuiste, sólo queda un vago e inútil reflejo.
Ahora, sólo habita en ti el monstruo insaciable
en el que te has convertido; un ser repugnante y miserable.
Un nauseabundo buitre de carroña: un filibustero, un malhechor.

Detrás de esa fingida apariencia de hombre de negocios,
detrás de ese hipócrita y estúpido rol
que intentas mantener, al final, sin tus colegas, sin tus socios,
"Blanquita", "Passport" y "Enderezol",
no serías nadie. Tus continuas correrías por el vicio y el exceso,
tu bisexualidad,
tu peligrosa ambigüedad,
te han vaciado definitivamente el alma, la honestidad y los sesos.




José Hdez. Meseguer.
Álter Ego


A Miguel Ángel, el depredador. Por su repugnante y vil actuación.
Con cariño asesino. Murcia, 2008.




RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | AHORA...



Ahora que estoy solo. Ahora que sé que no te veré.
Ahora que la sombra de la tarde crece.
Ahora que el día, lento, en mis brazos se desvanece.
Ahora que estoy sin ti...

Ahora que el silencio, en silencio grita.
Ahora que los minutos muy despacio se marchitan,
que desfilan ante mí y se detienen para recordarme que sigo sin ti...
Ahora que te amo más porque no te tengo.
Ahora que te siento muy adentro,
aunque no oiga tu voz...
Ahora que sigo oliendo a ti,
en mi cama, en mis dedos, en mí...

Ahora que adivino tu inquieta presencia
en las esquinas de mi casa hablándome de tu ausencia.
Ahora que necesito decirte cuánto te amo.
Ahora que reviso las horas que faltan para que estés conmigo.
Ahora que cuento los segundos para que estés aquí...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
22 de julio de 2007

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | DOLOR PROVISIONAL



Hoy no debería escribir. Sin embargo,
gracias a mi solemne estupidez, sobre este ordenador descargo,
traduzco en letras, este revés emocional.
Esta patada en los cojones por encargo
del destino. Este abrazo cruel. Este beso envilecido; largo
y amargo, que me provoca heridas de dolor provisional.

Hoy no debería escribir un solo renglón, me siento triste.
Especialmente triste. Hoy, de nuevo, mi mente huye, galopa...
Hoy, mi aspecto mustio y niste,
sólo resistiría con bravura, hasta olvidar la cordura,
la picadura, la quemadura; el talle asesino y helado, la cintura...
El rejón de castigo, directo y traslúcido;
frenético y estúpido, anodino y enfebrecido,
enloquecido y siniestro de unas copas.
Porque, hoy, de nuevo, mi mente huye, galopa...

Hoy sólo permito y admito la mano enjuta y adversa del demonio.
El color, gélido y turbio, de un cubata.
El sabor del silencio. Esta afligida melodía, esta serenata
de hipocondría que adivinan mis versos, que me delata;
que se insinúa silente entre las calles de este maldito pandemonio.

Hoy sólo siento no poder sentir.
Hoy sólo siento su dolor.
Hoy sólo siento tenerme que ir.
Hoy sólo siento, a su pesar, el desamor...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
28 de marzo de 2008



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | NUNCA FUISTE NADA



Nunca fuiste nada, excepto un payaso.
Una caricatura grotesca y mal hecha.
Un impresentable que supo aprovecharse;
abrir brecha,
encender la mecha
y calcinar, junto a mis sueños, mis naves.

El camino es largo y lo sabes.
Esperaré agazapado en un rincón oscuro
tu caída, no tengo prisa.
He de ver cómo, algún día, pierdes tu porcina sonrisa...
La vida te hará pagar; cada cerdo tiene su propio verdugo.

Me venciste por la espalda, sicario, en un duelo imprevisto.
Te benefició su desequilibrio, mi ausencia y mi ceguera,
para extender sobre ella, sin piedad, la red, la enredadera,
de tus infames y depravados propósitos.

Rezo cada día para que el destino te conceda el doble
de lo que supuso tu traición. Mi dolor pasó.
Aunque la herida de mi recuerdo permaneció.
Sin embargo, una cosa es cierta: ambos sois historia.
Pero particularmente tú, saco de mierda, patética escoria,
no dejarás de ser mientras vivas un borracho despreciable.


José Hdez. Meseguer.
A "Mani", por su despreciable ejercicio de traición.
Álter Ego.


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | SERÁ PORQUE...



Será porque la noche oscura te acerca a mí.
Será porque la noche ardiente me acerca a ti.
Será porque tu comprensión no puede hacerme peor de lo que soy.
Será porque ya no planteo nada. Y sólo voy...

Será porque sigues a mi lado, evitando mi caída.
Será porque con tu luz iluminas
mis calles más oscuras, mis vacíos, mi amargura, mis esquinas.
Será porque recoges una a una mis ilusiones desvaídas.
Será porque mi oscuridad, anhelante y angustiosa, se aproxima.

Será porque soportas sin un mal gesto mi genio y mi mal humor.
Será porque toleras mis altibajos en silencio, sumisa.
Será porque maquillas mis más hondas tristezas con tu risa.
Será porque pintas mi paisaje gris de color...

Será porque me entregas tu alma sin pedir a cambio nada.
Será porque aquietas la tormenta que a veces me produce vivir.
Será porque aunque ya no crea en la felicidad, estás ahí...
Será porque, si existe un bálsamo para mis llagas, esa es tu mirada
de mujer enamorada...


José Hdez. Meseguer
A Isabel
Álter Ego
30 de diciembre de 2007



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | SIN EMBARGO, TU ÚLTIMA FUNCIÓN...



Resultó lamentable tu último acto. Tú sabes porqué...
Ahora lo que no necesito es que vengas rasgándote las vestiduras.
Ni siquiera que argumentes, que supongas, que traces conjeturas,
acerca de lo que haré.
No te creo. Y te lo aclaro: nunca te creeré.
Tu estertórea actuación ha resultado patética.
Una escena obscena, de esperpéntica ética.
Y de paso, ya te aviso, esta es la última función a la que asistiré.

Ahora tu inconsistente explicación, tu desafinada verborrea.
Antes, sin embargo, tu oculta, tu insana y torpe odisea.
Nada te disculpa. Lo presentí. Hace tiempo que lo intuí.
Has sabido posar tus garras. Tu ardid
tapizado de amistad no era más que una burda patraña;
un plan, una milonga, que ya no me engaña.
Tu soledad tiene un fuerte tufo.
Has pretendido burlarla. Pero tu pufo
no ha sido elegante. Has metido la "gamba";
tu procedimiento de reptil, de mamba,
dice muy poco en tu favor, tartufo.

Te consideré mi amigo, cuestión que ahora lamento.
Pero no, no me duele, no tengo lágrimas para llorar tu amistad.
No tengo tiempo. Dios y mi canto, como dice Serrat,
saben por qué sello este muro. Y por qué con este cemento.
Ambos saben por qué ejecuto esta sentencia, este juramento...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | SIN PRESUPUESTO EMOCIONAL



No he puesto,
ni tengo presupuesto
emocional para la rueda de repuesto
que pretende mi alma, por supuesto.
No tengo aguja de coser ni hilo con qué remendar este roto,
esta tronera que a borbotones se me abre.
No me quedan sueños que enviarme, ni versos, ni lacre
con qué cerrar este sobre, esta masacre,
este íntimo terremoto.
Esta carta marcada.
Este disparate.

No llevo ropa ni zapatos.
Este intento, este conato,
esta hostia de campeonato
me ha dejado en los huesos;
desnudo, buscando la medalla.
Este recuerdo canalla
me aprieta, me brota, me agarrota,
me devora, me aplasta, me derrota.

Este error, esta falla
que se abre en mi interior,
me tortura, me diseca, me deja al Sol.
Este pensamiento, este guisado de morralla,
este agotamiento,
este matamiento lúgubre y harapiento
de sentimientos, estas ganas de nada...

Este estar con todos en ningún sitio.
Este poema antidepresivo de litio.
Este cubata que se alza.
Este malestar, esta desazón, este ahoguío
silencioso y sereno que por mi mente se desliza, se desplaza.
Este brebaje amargo de sal, de pócima preconcebida.
Esta bandera raída, caída
en manos enemigas.
Este ir con nadie a ninguna parte.
Este estandarte rasgado, este baluarte
vencido. Este encarte de hastío
en mi melancolía.
Esta veneración a la soledad, este culto, esta idolatría
a la incomunicación deliberada. Esta maldita hipocondría...

Este Poema, estas letras que gotean, este aislamiento.
Esos besos furtivos. Esos mensajes ocultos.
Ese trampolín al pasado. Ese pasado inulto.
Este pecado que me corrompe. Este estigma irredento.
Este deseo vehemente. Este velado enajenamiento...



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
20 de marzo de 2008

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | CABALLERO SIN DINERO...



A ese caballero sin peto ni espaldar,
como en su día escribiese León Felipe.
A ese vetusto hidalgo a la vieja usanza,
donde a veces le habita una triste desesperanza
de tiempos pretéritos de bonanza,
que presto disuelve a largos tragos
de vino blanco y frío en la panza.

A ese decimonónico galán de cine trasnochado,
al que apenas nadie se le parece; sólo lo pretenden,
sólo lo imitan.
Que no duerme bien;
más bien dormita
entre letra y letra. Entre cheque y cheque. Entre pago y pago...
Es, yo lo sé, aunque él no siempre lo diga,
su pesadilla; un taladro infame en mitad de la frente,
una espina de pescado en la garganta, una estaca en la sien.
A ese caballero que, aunque templado y bragado,
un poco acojonado, repasa, una y otra vez sin descanso
sus cuentas: ¿Cómo, si ayer tenía mil, hoy tengo menos de cien...?

A ese eterno caballero, a pesar de lo que reza el refrán popular,
que "Don sin Din, cojones en latín..."
y eso le importe, y no le de igual,
a su forma sobrevive erguido como una vela, entre el bien y el mal.
Caballero de batallas perdidas. Caballero de postín.
Caballero Impenitente de la Sagrada Orden del Mendicante.
Presidente por méritos propios del "Club de los Pringaos",
donde ambos hemos llorado mano a mano
y reído como idiotas,
como las almas rotas,
como enanos,
por ser tan desgraciaos...

Alma inquieta, atormentada. Corazón nómada, beduino.
De media luna. De desierto. De arena.
Espíritu guerrero, numantino.
Esencia sarracena.
Mirada de nicotina y alquitrán. Intuitiva. Analítica y sagaz;
espectral. Del Más Allá. Astuta. Ladina. Serena.
El muy cabrón, sin embargo, incombustible y mordaz;
encantador de serpientes y embaucador, no se rinde jamás.
Nunca dice, "No". Siempre existe una oportunidad.
Siempre queda sitio para la penúltima. Para una más.

Siempre nos queda un minuto, un momento, una esquina, un lugar,
para conversar de lo humano y lo divino.
De lo profano y lo espiritual.
Y, en un duelo intelectual,
en un duelo de vinos,
echar unos párrafos, en el Teodoro, el del bar...




José Hdez. Meseguer
A mi amigo Justo Rodríguez
Álter Ego
Murcia, 2 de febrero de 2008



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | ASÍ, CIERTOS BESOS...



Con el mismo temblor de dedos
que invade al pintor el desafío de sus primeros esbozos.
O al poeta delirante el delirio de sus versos.
Con la misma impiedad del asesino
en un encargo... Así, ciertos besos,
sólo tuvieron sabor de desatino.

Con el mismo espejismo, con la misma locura
de D. Quijote, ante los molinos, en la llanura.
Con la misma falta de juicio, de cordura,
del suicida.
Con la misma cobardía del cobarde en la huida.
Con la misma premonición de profeta en la profecía...
Así, ciertos besos, sólo supieron a traición y melancolía.

Como la ironía del idiota.
Como la estúpida risa del payaso.
Como el cataclismo que ocasiona el fracaso
o la lujuria que me levanta aquella rubia que, mientras esto escribo,
me provoca...

Como el guiño estrábico del destino
o la falsedad de una plañidera...
Con la vehemencia de saber el tiempo que he perdido.
Con la desdicha de saber el tiempo que me queda.
Con la satisfacción de aprender lo que he aprendido.
Con el desconsuelo de saber que el tiempo se me escapa.
Con el presentimiento de un futuro incierto
que ciertamente me amenaza.
Con el tremendo dolor de cabeza
que todavía, a estas horas, me produce esta resaca.

Como la pluma que, hundida en estos versos,
sólo lloriquea palabras gastadas,
mientras el alma a trozos
se deshace, se desbarata...
Así, ciertos besos, que yo creía que eran todo,
luego resultaron ser nada.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
16 de diciembre de 2007




RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | EL BESO DE JUDAS



Podría llamarte de cualquier manera.
Si tuviera ganas, si me apeteciese, si quisiera.
Pero sólo te llamaré Judas. Judas, como poco.
Recuerda sin miedo, si tienes agallas, si tu mente transida
lo permite, cómo ibas por la vida
pasándolas putas, atravesando miseria,
desayunándote los mocos...

Y mientras fijo la pupila en aquella sórdida historia
voy pensando qué mala suerte tengo.
Difícilmente consigo reprimir, apenas retengo,
el vómito que me produce la gente como tú;
te ofrecí la mano olvidando que eras un redomado gandul.
Un desagradecido parásito, con mala memoria.
En ese instante no caí que, sólo por interés, aceptabas mi ayuda.
Aunque ni eso, ni nada, frenó tu traición: tu infecto beso de Judas.

Hace tiempo que afortunadamente te taché de mi vida.
En el libro de mis aliados no tienes entrada, no tienes cabida.
Por tu exceso de peso.
Por tu felonía.
Por tu falacia. Por tu decepcionante palabrería.
Por tu abrazo postizo, por tu falso beso.

Y porque si tuviera la inmensa desgracia de tenerte como amigo,
habría que eliminar del diccionario la palabra enemigo...
Para eso, ya estás tú... Ya te digo.



José Hdez. Meseguer
A quien corresponde...
Álter Ego
19 de marzo de 2008


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | QUISE DIBUJARTE UN DÍA



Como el náufrago a su isla,
como el escritor a su pluma,
como la esquirla
de mi alma cuando todo acabó.
Como la noche a la bruma,
como la tinta sucia que se derrama
desde mi corazón.
Como el verso que no termina;
como la neblina
que amenaza,
que traza
heridas de alquitrán...
Como el beso al recuerdo,
como al alba al cielo de cian.

Como el caminante al camino,
como el hombre a su destino,
como el fuego al leño,
como la frustración a mis sueños.
Como la agonía a la esperanza,
como la muerte a la vida,
como el poeta a la poesía...
Así, en un momento de flaqueza, quise dibujarte un día.

En este lienzo, en esta hoja, en este pliego.
Así. Aquí, desde mi soledad, hasta mi álter ego.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego


RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | QUERIDO ENEMIGO



Nunca pude suponerme,
con la imaginación que tengo
y los metros cuadrados de cabeza que tú tienes,
que sólo tuvieras dentro
una neurona, pero siempre de vacaciones.

Los dos sabemos, para tu desgracia,  que cuando Dios hizo reparto
de cerebros
no te convocó a ti. En ese fallo, en ese desatino, en ese descalabro,
en ese fiasco,
se le olvidó rellenarte el envase, dejándote sólo el casco.

Para ser sincero del todo, ahora que nos odiamos tanto,
debo decirte, querido enemigo, que te hizo un flaco favor.
Ya que, pretendiendo remendar la falta de inteligencia,
erró. Erró, regalándote exceso de cinismo, hipocresía, vagancia,
mala baba, odio, veneno y rencor.

Yo no iré al cielo; allí no hay marcha, no venden copas.
Debe ser celestialmente tedioso y aburrido...
Pero si ése es tu Dios, con menos motivo;
prefiero consumirme eternamente
en un infierno de almas inteligentes,
a tropezarme de nuevo contigo,
en un paraíso de idiotas.



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
15 de marzo de 2008

RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | LA VERDAD, ES QUE...



La verdad es que, a veces, me siento solo. Solo como la una.
Solo como la misma soledad.
Dudoso, ambiguo como la misma ambigüedad.
Solo como la Luna.

La verdad es que sigo enfrentándome sin esperanza
a este canto sin música. A esta orquesta sin músicos.
A esta condena de galera.
A este sarpullido mental, a esta piojera.
A este bobático y diabólico
momento, atornillado como un reo a esta pesada y metálica branza.
A este océano. A este mar interior que late. A esta laguna
que me abruma. A esta patética burla. A esta malaventuranza,
que me muestra en la noche sus cadáveres de forma inoportuna...

La verdad es que este amor nunca tuvo futuro.
Tuvo menos ocasión de salvación que un terrorista en el Vaticano.
Fue más absurdo e inadecuado que un vino de somontano
en un botellón. Tuvo menos azúcar que el cloruro.

Este amor nació de la miseria. Del exceso de soledad. Muerto.
Con las heridas abiertas. Todavía sangrando.
Vomitando pasado. Con la resaca y la angustia aún bullendo.
Sin corazón ni sentido. Sin ojos. Si acaso, alguna vez, tuerto.

La verdad es que debería ir pensando en escaparme
de este desconcertante escenario.
Dejar arrinconadas para siempre las reliquias, los vestidos.
Mis trajes, mis corbatas, mis ropas de abrigo.
Olvidar, calcinar en un ataque de vehemencia el relicario
donde he ido amontonando proyectos, sueños...
Me niego a seguir bajando peldaños.

Y dejar esto para otros. Pensar seriamente en retirarme.
Dejar esto para los que siguen creyendo en los gnomos.
Dejarme fluir.
Dejar de intuir.
Dejar de hacerle guiños, momos
al amor. Dejar ya, de una puta vez, de desafiarme.



José Hdez. Meseguer
Álter Ego
8 de marzo de 2008



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | MADRE, SIGUES SIENDO...



Sigues siendo mi referencia,
madre,
en esta tormenta de desatinos. En la irreverencia,
en la insolencia de este caminar a ninguna parte...
Sigues siendo, madre, la luz clara en la noche que me abraza,
en la agonía que con frecuencia me domina,
en la desesperanza que a menudo me atenaza.

Sigues siendo, madre, a pesar de mis errores, lo mejor que tengo;
un beso a tiempo en tiempos de locura.
En tiempos de zozobra, angustia y desacierto.
Sigues siendo, madre, un soplo de aire fresco,
en esos momentos en los que sólo camino
sumergido, ahogado en mis propios lamentos.
Y que, como una carta sin dirección, sin destino,
vago perdido en mi desconcierto...

Ya no creo en casi nada, madre; he perdido, con los años,
la fe en la gente.
Porque, madre, nadie mejor que tú sabe
que todo es una trampa, una quimera, un engaño...
Por eso, madre, aunque nunca te lo diga;
aunque tú creas que no me acuerdo, que se me olvida.
Aunque las heridas de mi tristeza casi siempre me lo impidan,
sigues siendo única y mágica. Eres lo mejor de mi vida.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
A mi madre. Navidades de 2007




RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | PERDONA, SI AHORA ME ENTROMETO...



Perdona si me entrometo, si no reprimo el gesto al saber lo que sé.
Perdona si me quedo como una estatua de sal.
Perdona, si al saber que has tirado el carro por el pedregal,
me quedo de una pieza. ¡Quién te ha visto y quién te ve...!

Perdona, si al saber de tus nuevas compañías, me acojono,
me quedo paralizado, me petrifico,
me quedo más tieso que la pata de Perico.
Y si me descuido,
hasta me cago, si no me siento a tiempo en el trono...

¿Cómo iba yo a suponer, con lo señora que tú has sido en el barrio,
que ibas a ir de taberna en taberna y de bodorrio en bodorrio,
desde las nueve de la mañana, borracha, de la mano de un bodrio...?

¿Cómo iba a pensar, con lo que yo creía que sabías de la vida,
que ibas a meter la cabeza de un golpe en ese callejón sin salida...?
Jamás lo hubiese imaginado.
Nunca, ni jurándomelo por Santa Visa, lo hubiese sospechado...
Y, aún menos, con ese individuo; el rey de los desheredados,
el roedor más despreciable y vomitivo, el capitán de los tarados.

Sinceramente, querida, pensaba que te querías.
Estaba convencido. Creía que querías para ti, más y mejor suerte,
que saberte, por lo que me cuentan cada día,
coqueteando sin miedo ni disimulo con la muerte.

¿Cómo has podido, sin sentir terror, engancharte a ese menda?
¿A ese deshecho, a esa escoria, al príncipe de la droga?
Tú sola te has colocado, sin darte cuenta, el nudo, la soga
que te ha de consumir. El lazo
que te hará trizas, que destruirá tus pasos, que te hará pedazos.
Que devorará tus pocas oportunidades, al ir del brazo
de ese payaso de leyenda...

Créeme, así de claro debo decírtelo. Y así de claro te lo digo:
¡Qué pena, qué angustia, qué mierda de barrio, qué desgracia!
¡Sal corriendo de ese infierno, sal aprisa de Santa María de Gracia...!

Más posibilidades de salvarte tendrías saltando desde la quilla
de cualquier barco pirata,
en un mar de tiburones, que un solo día al lado de esa rata.
Al abrigo
de tu amante enemigo:
el ejecutivo de la jeringuilla...


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Para Silvia. Para la persona que probablemente sin querer dejó de serlo...
2 de febrero de 2008



RAPSODIA PARA MI ÁLTER EGO | QUISE SER LO QUE NO FUI, PERO TAMBIÉN LO QUE FUI



Quise ser casi todo lo que no fui.
Pero, también, la mayoría de las cosas que fui...
Quise ser sólo gorrión,
sólo isla, sólo atolón.
Pero, alguna vez, también águila, tempestad y canción...

Quise ser flama en la mirada, agua en el desierto.
Recodo en el camino, beso con destino, atalaya en el puerto.
Apoyo, hombro, acera en la calle.
Cinta en el pelo, náufrago en el mar, en el oleaje. Mano en el talle.

Sombra de la sombra, eco de mis pasos, risa en la sonrisa.
Guitarra en la balada, galeón en la tormenta.
Luz dorada, serena, en la tarde tremulenta.
Quietud, sosiego en la noche incierta y truculenta.
Huracán en la pasión, fuego en el fuego, aliento en la brisa...

Amor eterno, amor sin grieta.
Amor desde siempre. Amor para siempre. Amor inquieto.
Cometa al viento. Poeta.
Amor en llamas. Amor secreto.
Candil en la tiniebla, resplandor en la oscuridad.
Pañuelo de esperanza en la amargura.
Centinela en los sueños. Diablura, atrevimiento en la cordura.
Proximidad en la distancia. Faro. Bahía. Serenidad.
Comisura de tus labios. Miniatura en tus bolsillos.
Y en tus pasos, a veces abatidos, a veces perdidos, lazarillo...

Sin embargo, también fui un quijote vencido.
Un árbol sin ramaje. Un árbol seco. Un árbol caído.
Un poema sin poesía, una ola sin orilla, un gorrión cautivo.
Una lumbre sin ascuas. Un recuerdo olvidado, inadvertido.

Un loco sin locura. Un pianista sin piano.
Una casa sin ventanas. Una avenida sin esquinas.
Un adivino que no adivina.
Un héroe sin su heroína.
Un monje sin canto gregoriano.
Un neurocirujano sin dedos en la mano.

Una milonga sin guitarra. Un tango sin tanguista.
Un artista sin arte. Un coro sin coristas.
Una iglesia sin beatas ni mistela. Una revolución sin anarquistas.
Un narcisista sin espejo. Un quiosco sin revistas.

Un soldado sin fusil. Un ajedrez sin reina ni alfil.
Un reloj sin cuerda. Una cuerda sin ahorcado.
Un poema inacabado. Un pluscuamperfecto imperfecto.
Un Carpanta satisfecho. Una causa sin efecto.
Un azul sin añil. Una primavera sin abril.

Un Rey Mago sin camello ni regalo.
Un pirata sin parche en el ojo ni pata de palo.
Un Peter Pan anciano y envejecido.
Y, a mis cincuenta,... un niño perdido.


José Hdez. Meseguer
Álter Ego
Murcia, 2008