martes, 26 de mayo de 2015

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | CAMBALACHE. Parte Segunda.



… Pero conseguidos los objetivos;
autonómicas y municipales,
saben que, a la vuelta de la esquina, les acechan las generales.
Así que, sin perder la entereza
ni los estribos;
sin quitar, por supuesto, el ojo de las listas,
con su habitual destreza,
saldrán en tropel evangelizadores y oportunistas;
sagaces, avispados y vivos.
Habiendo creado previamente entre sí pactos, alianzas y acuerdos,
en su desesperado intento por todos los medios,
unos y otros, de atraernos.

Para ello, no dudarán en vendernos
espejismos;
relojes chapados, sin cuerda ni agujas.
Ruedas cuadradas. Y azules, rojas, naranjas y violetas burbujas.
No se detendrán hasta seducirnos
con su prosaica palabrería, con sus marchitados juramentos
de vendedor de apartamentos.

Al final, como excelentes mercaderes, acabarán vendiéndonos,
a precio de coste, sacos de nubes y humo;
palabras necias vestidas de quimeras
y cielos de cobalto;
noches de pasión encendidas
y sueños de basalto.
Días de serenidad y felicidad imposibles.
Futuros colmados de dicha. Futuros excelsos e increíbles.

Aconteceres plenos, repletos de bienestar y bonanza.
Y mientras en los cuatros próximos años vamos perdiendo la sonrisa
con las decepciones acumuladas; estos filibusteros,
estos predecibles “pitonisos” y pitonisas
de medio pelo
entre promesas de barro, olvidos premeditados y medias risas,
andarán a nuestra costa y nuestro esfuerzo, de nuevo,
llenándose la panza.

El mundo, como reza la canción de “Cambalache”,
de Enrique Santos Discépolo, fue y será una porquería.
Yo, tras lo expuesto, sumaría,
sin temor al error que es un bazar, una feria, un puto galimatías;
algunos besos,
algunos recuerdos,
algunos sueños,
siempre serán de color azabache.

Nada permanece eternamente. Todo se suaviza.
Con la edad todo se relativiza.
Todo se va relativizando; el amor, la herida, el odio, la rabia, la ira.
Cada noche trae de la mano un nuevo día. Todo gira…
La noche es oscura. La luz ilumina;
la historia de mi historia en mi memoria se difumina.
El dolor, por fin, en mi alma, se aquieta, se va aquietando.
Porque el tiempo, suave, sin prisa,
sin decirlo, sé que atrás me va dejando.

Todo, como conclusión, está inventado.
Casi nada me conmueve. Ya apenas me conmuevo.
La única verdad es que todo es mentira.
Este mundo es un mercado,
un lupanar, una mancebía, una travesía atestada de yiras.
Aquí, cada uno va a la suya. Y como resultado,
los que dependemos sin remedio alguno de ínclitos
encantadores de serpientes y esclarecidos políticos
—no hay que ser excesivamente analítico—,
unos novatos incautos, unos ilusos utópicos.

Así son las cosas, cada uno va a su apaño, a lo suyo.
Afiladas verdades.
Afiladas como púas, letales como puñales.
Voces de corrala. Cotilleos de barrio. Chismorreos. Murmullos.
Verdades como puños. Insoportables verdades de Perogrullo.

                                                                               


José Hdez. Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 25-26/05/15

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