viernes, 15 de mayo de 2015

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | TIEMPO DE ELECCIONES, TIEMPO DE FILIBUSTEROS. Parte Primera.



… Y ahora llega de nuevo
como una pandemia, como un castigo bíblico, brutal y certero,
el tiempo de los sátrapas, de los bribones, de los filibusteros.
En cualquier esquina, con cualquier excusa, desde cualquier cornisa,
se descuelgan vendiendo motos sin ruedas, estos jodidos marrulleros.
Todos. Desde los que visten con traje, o circulan en bicicleta,
hasta los que pasean en mangas de camisa,
campechanos, o prefieren como peinado una coleta.
Todos, sin excepción, son infames sabandijas;
da lo mismo que vistan de Armani o calcen chancletas:
después de ser votados, unos y otros, se ocuparán de apretarnos
las clavijas…

Pero, ahora, no. Ahora… ¡Es tiempo de elecciones, señores…!

Comienza, así, la pasarela, la bufonada, el desfile, el baile de máscaras,
la fiesta, el sarao, el “tinglao”, la villanía, el despelote, la jácara.
Y, desesperados, acojonados, diría, ahora los estrategas,
se empeñan en vendernos a toda costa novelas por entregas;
el tiempo corre, lo saben, el tiempo se acaba, el tiempo termina,
el tiempo, cuenta atrás, arde más aprisa que la bencina.

Y todos: Populares, populistas y “populeros”, caterva de arteros,
nos amenazan, nos advierten del resto; nos comen los sesos,
nos besan el culo, atajo de bandoleros, aviesos confesos.
Otras alineaciones políticas surgen; las llamadas emergentes,
que aprovechan ávidos, sedientos, sin duda,
el declive, la desastrosa, la macanuda, la cojonuda
caída del monolítico y enquistado bipartidismo decadente.
Miembros y “miembras”; “socioslistos” y socialistas,
en otra esquina, ahora, se encuentran excesivamente pendientes,
preocupados por las listas.

Todos regalan con una mano, escondiendo con la otra
el abuso, la corrupción, el engaño, el despilfarro, la ignominia, la treta…
Todos, desde un extremo a otro, de un color a otro, sin excepción,
nos cuentan los mismos cuentos. Nos cantan la misma canción.
Pero todos, de aquí de allá de acullá, de uno u otro signo,
ejercen sin el menor recato, honestidad y decencia, de lo mismo:
de ser y haber sido, perfectos alcahuetes y alcahuetas.
Corren malos tiempos para la lírica, los escritores y los poetas;
vocación, ésta, sin futuro, frente a tanto cambio de chaquetas.

Porque, compañeros, es tiempo de caricias, promesas y arrumacos.
Tiempo de parecer formales, tiempo de parecer honestos,
tiempo de fingir, tiempo de buenas intenciones,
tiempo de retóricas,
de palabras huecas,
de falsas emociones
y excelentes presupuestos:
aumento de trabajo, subida de pensiones, bajada de impuestos.

Es tiempo de elecciones,
tiempo de farisaicas acciones,
tiempo de grandilocuencias, guiños a la multitud y exceso de mimos,
departiendo con la gente del pueblo, cervezas, pinchos y vinos.
Es tiempo de avivar las maquinaciones a escondidas,
profiriendo contra el resto vilipendios, negando cajas “B” y corruptelas.
Es tiempo de apuñalar en silencio, tiempo de ofrendas podridas;
tiempo de falsos profetas, de charlatanes, de trileros,
de gañanes sin escrúpulos, de cretinos altaneros,
de bandidos y bandidas.

Es tiempo de votaciones. Tiempo de elecciones.
Tiempo de vendernos paraguas rotos y apolillados edredones,
gafas sin cristales para llenarnos los ojos sólo de ilusiones.
Es tiempo, también, para afilarse las zarpas en la espalda de la gente;
en la espalda del crédulo, del triste, del soñador, del inocente,
del desahuciado, del desesperado, del idealista, del trabajador,
del jubilado, del desempleado, del emprendedor.

Pero, sobre todo, y ante todo, del pobre. Del necesitado.
Del que se encuentra más angustiado,
del que se halla más a la deriva, más desorientado.
Del que está más tieso y canino,
en la desesperada esperanza de un cambio de rumbo, de destino.
Creer, amigos, de esta chusma otra cosa es delirar, es estar equivocado.
Profundamente errado.
Sólo es la hora,
sin demora,
de afilarse las uñas en la espalda del vecino.

                                                                               

José Hdez. Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 14/15/05/15