sábado, 23 de abril de 2016

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | PRONTO, MUY PRONTO…



Te observo sin que te des cuenta.
Te observo en un atormentado silencio.
Sin apenas poder hacer nada;
esta vida, despiadada y cruenta,
te va robando aprisa el aliento;
simplemente te está dejando atrás…

Te miro y advierto cómo, cada vez más, se agrieta tu mirada.
Cómo, cada vez más, tus manos ajadas
y trémulas, intentan sin suerte, asirse en el vacío a una esperanza
inaccesible y cercenada.
Cómo, cada vez más, tu voz débil y quebrada,
va convirtiéndose en un hilo de agonía.

Cómo, cada vez más, madre mía,
el destino abyecto, adverso y fatal,
se aproxima y extiende en ti su rostro letal.
Cómo, cada vez más, el dolor permanente te abre llagas;
te abre heridas en tu ya frágil cuerpo de marchitado cristal.
Cómo, cada vez más, tu existencia como una pavesa se apaga.
Cómo, cada vez más, tu lamento es mi tormento.
Cómo, cada vez más, tus gritos de sufrimiento
son mi impotencia, mi zozobra, mi afonía,
madre mía.

Intenta, por Dios, no padecer…
Pronto, muy pronto, tu dolor habrá concluido.
Pronto, muy pronto, cesará
para siempre. Tu mirada
se tornará limpia; encontrará el sosiego suplicado,
la paz ansiada.
Serás libre de nuevo. Tu cuerpo, ahora mortificado,
descansará.
Intenta, por Dios, no sufrir…
Pronto, muy pronto, la angustia habrá terminado.
Y entonces, sólo entonces, podrás
al fin sonreír…

                   
                                                                                     

José Hernández Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 23/04/16



3 comentarios:

  1. Tan triste como bonito. Me ha emocionado! Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Ana Molina, por tus palabras; la vida tiene estas cosas desgraciadamente y con ellas hemos de vivir. Abrazos.

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  2. Tan triste como bonito. Me ha emocionado! Un abrazo.

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