jueves, 5 de mayo de 2016

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | ESCRIBIR, SIEMPRE ESCRIBIR… [2]



Escribir, siempre escribir…
Escribir en cualquier circunstancia,
pese a saberme lastimado por su vanidad, por su arrogancia.
Escribir, pese a sentir en mi alma sus emponzoñados dardos.
Escribir a tiempo o a destiempo;
crear, inventar, imaginar a la sombra del pensamiento.
Escribir en prosa, escribir en verso.
Pero sentir…
Siempre sentir.
Intuir cómo, ellas, emergen en mi microcosmos, en mi universo.

Percibir cómo se divierten, cómo fluyen,
rápidas o lentas las minúsculas letras.
Cómo danzan hostiles, malvadas, esotéricas, irónicas, siniestras,
ante mí. Cómo se expanden en mi interior. Cómo, al tiempo, huyen.
Cómo emergen y antes de ser atrapadas se diluyen.
Cómo cabriolan en mi mente,
en destellos, un instante, y de repente,
se esfuman; desaparecen en velos de silencio y olvido;
dejándome, a cambio, un sosiego agridulce y vívido
en la pluma, en los ojos, en los labios…

Escribir por escribir.
Escribir por persistir.
Sólo por alejarme. Sólo por soñar.
Pero volar.
Sólo una vez más…
Sólo por soñar ser gorrión amante del cielo.
Sólo por soñar ser gaviota amante del mar.
Sólo, porque este atardecer que desolado se desangra, me llama
con su voz callada,
con su voz desierta,
con su voz lejana,
con su voz antigua,
con su voz en carne viva,
con su voz en llamas…


                                                                                   
José Hernández Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 1/06/2016

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