jueves, 23 de junio de 2016

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | DIOSES DE BARRO [Parte Segunda].



Te anuncio, te prevengo, te advierto,
hoy, veintitrés del presente mes,
miserable mercader,
que he de verte caer
rendido y morder
decrépito el polvo.

Ese día que llegará, lo sabes y lo sé, antes que después,
te observaré sereno, impávido y torvo.
Y te aviso: no tendré lágrimas que derramar para ti;
las que tenía por tu culpa casi todas, otrora, las vertí
antes de tiempo.
Y ese preciso día,
aun cuando el alma sólo en un instante de debilidad se me haga trizas,
he de lograr tener la misma indiferencia que, hoy, tú, sobre mí deslizas.
La misma infame maldad que en tu alma con tanto ahínco cotiza.

Y en silencio, mientras te observo
exánime, vencido y corvo
vagar por corredores de mármol, descubriré a mi corrompida memoria
todo el rencor. Me diré, que en esta diabólica rueca que es la vida,
en esta inmunda y patética noria,
todo se acaba pagando. Y el que vivió, como tú, soberbio, arriba,
ha de tener en cuenta, que también cae, que también baja.
Mi silente satisfacción será perversa. Perversa y sin medida.
Tan infeliz y desalmada como el recuerdo que tengo de mi infancia.
Tan feroz e inhumana como el filo de mi navaja.

Y he de mostrar, aun a riesgo de que Dios no dispense mi pecado,
mi mueca más rastrera;
mi malicia más despiadada, mi hipocresía más postiza y lastimera.
Aunque tras ella andará a mi lado,
siempre presta, siempre alerta, siempre viajera,
la inquina que, aún hoy, te empeñas en mantener viva y guerrillera.
Y, por tanto, casi intacta conservo.

Todo ello, será sin duda así,
mientras te observo
exánime, vencido y corvo.
Todo ello, será sin duda así,
mientras advierto
cómo se inicia de nuevo en mí
el veneno más remoto y oculto.
El odio más enfermo y grotesco.
El rostro más acerbo.
El gesto más protervo.

                                                                           

José Hernández Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 22-23/06/2016



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