jueves, 13 de abril de 2017

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | DIEZ AÑOS DE AMOR



Pronto harán diez años de amor, mi amor.
Diez años junto a ti, soñando,
edificando nuestro propio paraíso.
Viviendo con intensidad, con violencia el momento preciso.
Diez años, soñando nuestros propios sueños.
Diez años juntos, mano a mano, luchando.
Diez de amor, mano a mano, caminando.
Escalando montañas repletas de obstáculos. Remontando,
casi siempre sin desfallecer, los retos, los peldaños.

Diez años juntos, soportando los desafíos
que nos imponía el histriónico y anodino
juego de la supervivencia entre la gente.
Diez años, juntos, resistiendo la mala suerte.
Y pese al dolor que nos causaban  las heridas,
hemos deseado seducir, hacerle guiños a la vida,
al tiempo que tomábamos unas copas con la muerte.
Diez años, jugando a las cartas con el tornadizo capricho del destino,
en esta indecisa escapada a ningún lugar.
Ni lugar alguno dónde fugarse y esconderse.

Sí, amor. Han sido diez años en este jaque mate infernal
sabiendo cómo ha de terminar. Y cuál será su final.
En esta inútil huida
que sólo deja sombras y cicatrices al pasar.
En esta vacilante ida.
En este temor a naufragar.
En esta senda. En esta vereda. En este camino
que no es otra cosa que la vida.
Que no es otra cosa que este paulatino
vivir. Vivir, amar, sufrir, morir, sí…
pero hasta entonces, andar.

Aunque, hoy,
prefiero omitir la angustia
que la tarde, silenciosa y mustia
me ofrece, para soñar. La soledad y el silencio no me van a aprisionar.
Ansío, en la sombra de una lágrima, lanzar
mis gaviotas de nuevo al mar.
Para siempre. Por siempre. Para no regresar.
Sólo deseo callar e imaginar.
Callar e inventar palabras con las que volar contigo a ese otro lugar.
Contigo, lejos de aquí, de esta realidad. Y volar.
Volar sin mirar atrás.
Alzar el vuelo
hacia otros cielos
y, juntos, navegar.
Y conversar, sí, conversar
de todo cuánto hemos avanzado.
Y de cuánto, juntos, hemos de avanzar.

Porque diez años de amor, mi amor, sintiéndote mía.
Diez años de amor, buscándote en mi almohada.
Diez años, contigo, abriendo ventanas al mundo cada madrugada;
diez años, soñándote en la tarde solitaria, malherida, ajada.
En la noche sin luna. En la noche con luna. En la noche estrellada.
Diez años de amor, amada mía,
son muchos poemas. Mucha poesía.
Pero apenas casi nada…

Han sido diez años, solos. Con la gente, pero solos. Solos navegando,
en este otro negro océano de sinsabores.
Han sido años de manipulación. De miradas sucias. De traiciones.
Diez años subiendo y bajando
a las simas, a los abismos
de la deslealtad.
A los fosos de la traición, de la felonía.
De la hipócrita y farisaica amistad.
Diez años sobreviviendo
a esos infiernos.
Diez años entrando y saliendo
de los avernos.
De los avernos que hoy dejamos atrás.

Diez años de amor, amada mía,
son muchos poemas. Muchas soledades bajo mi pluma.
Muchos momentos de angustia, de oscura bruma.
De silenciosos gritos insoportables. De hipocondría.
De mucha y melancólica poesía.
De días, tardes y noches de recuerdos y heridas amontonadas.
Pero, créeme si te digo,
que diez años contigo
es apenas casi nada…

                                                                           


Para mi mujer, Isabel.
Murcia, 13/04/2017


José Hernández Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 13/04/2017



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