viernes, 21 de abril de 2017

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | EL MOTIVO DE MI CARTA



Aquí estoy, cauteloso, viendo pasar la vida.
Atento. Desconfiado. Despacio. Sin prisa.
Intuyendo del azar, su mueca, su guiño, su vil sonrisa.
Dibujando poemas en silencio, poemas de impiedad.
Intentando que mi inspiración no me abra de un zarpazo las heridas.
Evocando, en un callado silencio, la ambigüedad
de mis sombras. La mentira a gritos, la callada verdad.  
Antes de que surja de la noche la angustia y atenace la bruma
mis palabras, mis manos, mi poesía, mi pluma,  
en esta primavera de mi otoño, en este otoño de mi primavera;
y con ella, mi pequeño universo.
Mis extenuados versos.
Mis lágrimas de sal, de odio, de ímpetu, de canción lastimera.


Porque es tu piel y tu alma
la que sin decirlo, sólo con mirarte, atormentan mi mente, mi calma.
Tu piel clara, sombría, rosa, íntima, profunda, mi locura;
el delirio, la vehemencia de mi deseo.
Tu espalda fuerte, frágil, enérgica la que me espera
receptiva, jadeante, temblorosa, sedienta, deseosa;
acabada en la fortaleza más negra, más ardiente, más oscura.
Es, toda ella, el pábulo de mi zozobra.
La causa de mi pétreo y fálico apogeo.
Para concluir nuestra maniobra,
nuestra contienda, nuestra guerra de besos y abrazos
en susurros de amor que se derraman en gotas,
en gemidos, en suspiros, en pedazos.
En trozos de dulzura.
Para, posteriormente, ambos destruidos
por la pasión; abatidos y vencidos,
retornar lentamente a la sensatez, la serenidad y la cordura.
Tu mirada verde, azul, café intenso, muy intenso, brava, ambiciosa.
Próxima a mi espíritu. A mis sueños. Anhelosa.
Amor encendido. Amor sigiloso. Amor que imagino y fantaseo…

Subir, bajar. Entrar, salir.
Ese sublime juego de afecto, ese devenir.
Esa mirada cómplice al caminar. Esas caderas, ese contoneo.
Esos mensajes de silencio, que en silencio gritan lo que te quiero.
Esos pechos del alma mía que con tanto ahínco besuqueo.
Esos hechos que me hacen escribir
estas áureas letras amarradas a la quilla de mi barca.
Y son la razón, la sinrazón, el fin, la bitácora, el motivo
de estar preso de tus ojos, de sentirme cautivo
de mis propios silencios, de mi poema, del impulso este escrito,
del arrebato de esta carta…

                                                                                   


José Hernández Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 21/04/2017



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