lunes, 31 de julio de 2017

LA AMBIGÜEDAD DEL SILENCIO | UNA MALDAD [Parte Segunda]



…Y mientras en mi memoria busco y rebusco algo digno, evoco.
Evoco con enorme tristeza penas de ayer.
¿Será la decepción? Sí, pudiera ser.
Lo cierto es que me recreo en el sufrimiento;
en el extraño aleteo, en el vendaval, en el siroco,
en el sentimiento
que me alcanza
en ondas de añoranza,
como la melodía
perdida de una canción que nadie quiso oír.

Me apresuro a esconderme en interior de aquel crío que corría
con medias suelas entre los raíles del tren;
en el fondo de aquel chaval que soñaba con volar, con decidir
sus sueños, lanzando gaviotas
y fantasías al viento.
Sin saber, entonces, que sus velas andaban ya medio rotas;
que su barca, sus ilusiones y sus ansias eran claras derrotas.
Que, sin saberlo él, habían destrozado con resentimiento su edén.
 
Me refugio el pasado.
En el muchacho que fui. Sí.
O tal vez sea el pasado el que ahora, resabiado,
venga a mí,
enmohecido y gangrenado,
para mostrarme su peor rostro, su peor manera, su peor talla.
Para decirme que no era suficiente la eternidad; que nada acalla
ni acallará este daño, este axioma, esta verdad.
Para decirme que nada de lo que imaginé era cierto en realidad.
Que todo ha sido una mentira.
Que todo ha sido una burla, una maldad.
Una maldad para asesinar a golpes de vida mi sonrisa.
Una maldad para acuchillar a golpes de evidencia mi esencia.
Una maldad para susurrarme en un silencioso clamor,
en un gemido silencioso, que todo en mi existencia
ha sido un tremendo error.

                                                                     


José Hernández Meseguer
La Ambigüedad del Silencio
Murcia, 27 de julio de 2017



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